Si un extraño invade tu casa sin
tu permiso y se niega a salir cuando le echas, llamas a la policía (orden
institucional). Pero si ésta se niega a obligarle a abandonar mi
residencia, por las razones que sean, incluyendo su posible ilegalidad, el
derecho privado me permite expulsarlo, con la violencia mínima necesaria, en
LEGÍTIMA DEFENSA. Punto.
Tienen, pues, así, los ceutíes más
razón que todos los santos para tomar las medidas necesarias para echar de su
casa a los extraños que quieren ocuparla sin permiso de sus legítimos habitantes,
dadas las tensiones y conflictos que se agravan cada día. Estas medidas pueden
incluir la destrucción de las pertenencias de los invasores (incluidas las
quemas de sus jaimas en las playas), y la obstrucción de los suministros de
comida y bebida, ya que no es su propósito el de hacerles daño sino el de
forzarles a que regresen a sus casas (de ellos, en su país), de las que
no deberían haber salido.
Ya sé, ya sé, que nadie debe tomarse la justicia por su mano, pero hay casos extremos (que además no tienen la protección institucional necesaria) en los que el fin justifica los medios… (he dicho yo esto?...). Este sería uno de los pocos casos excepcionales en que el fin (legítimo) justifica los medios, aunque éstos están matizados. Y este sería también otro caso en el que los derechos individuales prevalecen sobre la legalidad y sobre los intereses públicos (puedo recordar el caso de Antígona?) al contrario de lo que acontece con la macro- economía cuando lesiona intereses privados por un interés general superior, pero esto nos llevaría por otros derroteros.
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