Lo que sigue son extractos del análisis del tema por cinco politólogos, recogido por Angel Munárriz, desde Sevilla:
1.El politólogo Eduardo Bayón considera
que el resultado se percibe como decepcionante por las “elevadas expectativas”
generadas por el partido, que al final no alcanzó la barrera del 20%. Quizás sea
debido a que haya habido una transferencia
a un “voto útil” al PP en vista de que en
Extremadura y Aragón Vox se retrasaba la investidura. O que le haya pasado factura su seguidismo a Donald Trump,
que despierta un fuerte rechazo y además lidera ahora una guerra impopular. Además
de que Castilla y León, con 48,6 años de media, es la segunda comunidad más envejecida,
más de cuatro años por encima del total del país, lo que hace que haya más
votantes mayores, menos dados a las “aventuras” de Vox en un contexto de
incertidumbre mundial. A estos factores se ha podido sumar el “desgaste” por
los problemas internos, incluida la expulsión de Javier Ortega Smith que
ha denunciado irregularidades económicas.
O la capilaridad del PP
en una comunidad en la que ha gobernado casi 40 años y
en la que hay 2.248 municipios —más de una cuarta parte del total de España—
con sus correspondientes cargos públicos.
2. El sociólogo Carlos M. Abella cree
que “se está acercando a su techo electoral” y por ello “cada vez
le costará más lograr crecimientos adicionales”. Además de que el “viento
de cola” internacional que lo impulsa “podría estar empezando a perder
fuerza” (en referencia a comicios como los celebrados en 2025 en Países Bajos y Canadá y en 2026 en Portugal, entre otros. “Si
Viktor Orbán pierde en Hungría en
abril, sería otro indicador de gran valor simbólico”). Y añade otro factor, “la
fortaleza del PSOE”, que se ha mostrado resiliente con un 25% de los
votos en Aragón y Extremadura, alcanzado el
30% en Castilla y León”.
3. El analista de datos Juan
Francisco Caro ve con claridad que a Vox “le han fallado las
ciudades”. Si se descuentan las nueve capitales de la CACyL y
Ponferrada, donde ha alcanzado en conjunto un 16,8%, más de dos puntos por
debajo de su resultado global, Vox se habría acercado al 21%.
4. Sandra León, investigadora del CSIC, cree que el balance de frenazo de numerosos análisis obedece a que se habían difundido unas previsiones demasiado altas, no a que el resultado del partido no sea bueno; que hay motivos para ver el vaso medio lleno más que medio vacío, y que VOX es un destacado beneficiario de las “adhesiones inquebrantables” (secta? bloqueando en sus fieles cualquier evaluación crítica ) que genera la polarización, capaces de “minimizar el impacto negativo” de crisis internas y contradicciones y de rechazar al resto de los partidos. Lo que les permite recibir los votos protesta de nuevos electores, sobre todo entre los jóvenes. A todo esto se añade que sus votantes se informan por las redes sociales favorables a su entorno lo que les hace más impermeables a las noticias que son inconvenientes para su partido (su confianza en los medios convencionales es del 2,76 sobre 10).
5. En esta línea se pronuncia el estadounidense ultraderechista Connor Mulhern que ve a VOX como un partido antisistema. Lo cual refuerza el análisis de la anterior investigadora Sandra León.
Y mi grano de arena: Educación, educación, educación..., desde la infancia. Política prioritaria, por encima de todas las demás. Más recursos, mejores textos, mejores maestros y estricto control de su ejecución en las comunidades autonómicas.































