Los temas mitológicos
tratados en representaciones teatrales o cinematográficas me repelen por la
ignorancia de sus autores (actuales). Me revolvieron el estómago Medea, Troya…,
por no mencionar Hércules (Heracles), la peor. Con una excepción: la película
LA ODISEA, de Cristopher Nolan, que ha preparado su trabajo concienzudamente y
con un plausible rigor.
Para empezar no
se mete en el charco de la mitología sino que se limita modestamente a fabricar
un relato, con sus aventuras. Y punto. Sin embargo apunta unas sugerencias que
demuestran que se ha estudiado el tema a fondo. Veamos: el más temido de los
griegos para los troyanos, Odiseo, por sus argucias y engaños (la idea del
caballo para invadir Troya también fue suya), marca un hito en el cambio de la
civilización:
- como rey solar
debía ser sacrificado en beneficio de su pueblo pero sobrevive a la muerte
ritual por jabalí, aunque el daño que sufrió en el tobillo le haga cojear de
por vida (y a Mat Damon le vemos cojear cada vez que en las tomas sale de
cuerpo entero). Los jabalíes, por otra parte (cerdos en los que la maga Circe
convierte a los soldados del héroe, cerdos en Itaca, cerdos totémicos que cuida
su porquero Eumeo, único que puede acercarse y tocarlos), identifican a Odiseo como
el que marca el final de una época en la que el rey solar era sacrificado;
- se confirma
la abolición de los sacrificios humanos (al menos los de los “reyes” -los siete
primeros reyes de Roma murieron “en extrañas circunstancias”, 753/509, o sea que
en Roma se mantuvo el ritual hasta el año 509 adene.) en la hazaña de bajar al
Hades, el reino de los muertos, del que nunca nadie vuelve, y luego salir de
él, es decir que sobrevivió a su “muerte”, algo así como la ceremonia de la sed
egipcia, en la que el faraón simulaba su propio fallecimiento;
- abundan las referencias
a los “pueblos del mar”, los indoeuropeos, en su invasión del 2000/1200 adne.
que en Grecia fueron los dorios (cuyo mayor representante es Heracles), y que
importaron el CULTO AL SOL, el uso del hierro para sustituir el bronce, los
dioses masculinos que impondrían su patriarcado, el calendario solar contra el
vigente lunar, etc. Lo que identifica a Odiseo frente a los pretendientes de
Penélope (50? 52? 108? 129?) es su habilidad para cruzar con su flecha los DOCE
aros (o hachas en trípodes), que remedan el transcurso del sol por los doce
signos del zodíaco;
- nada más
acabar el ceremonial de su boda con Penélope, Odiseo desde la puerta de su casa
(de ella), la conmina a que salga y se vaya a su casa (de él), iniciando con
ello una patrilocalidad que culminará en el patriarcado. Porque hasta entonces
la mujer griega desposada permanecía en su domicilio familiar, protegido por el
hermano de la madre en la institución del avunculado matrilineal.
Penélope duda, mira a su padre… y termina decidiéndose por seguir a su marido.
Por todas estas
pistas, y algunas más que obvio para no cansaros, no tengo más remedio que celebrar
el trabajo serio de Nolan con un “ole tus huevos!”, al meterse en el terreno farragoso
de los mitos, evitando tener que explicarlos como lo he intentado yo ahora. Pues
repito: La Odisea no es un relato mitológico sino un film de aventuras (bien dirigida,
bien interpretada, y punto).
En cuanto a
Troya, que no es tema de La Odisea sino de La Ilíada, no hubo tal guerra. Los científicos
que han estudiado el caso aseguran que Troya cayó en el año 1200 adene. por un terremoto. Y el mito
lo confirma: Posidón es el dios de las aguas y de los terremotos. Y el animal
que lo representa es el caballo. Por eso el mito nos avisa que Troya cayó por
un “caballo”…, lo casáis, no? Pero como su caída liberó a los griegos
occidentales de tener que pagar las tasas por el tránsito de los transportes
comerciales (los cereales venían de la zona del Mar Negro), tema al que se hace
referencia en la película, los aedos cantaban estos dos mitos para celebrarlo, mereciendo
ser los primeros en editarse cuatrocientos años más tarde, cuando nació la
escritura griega en el 800 adene.
De especial relevancia
es el atrevimiento de elegir dos actrices negras como Helena y Clitemnestra…, insinuando
el origen libio de algunas diosas, la más relevante de las cuales es Palas
Atenea, como he intentado demostrar en otras publicaciones.
En cuanto a los defectos, aparte de
algunos menores como es el de Palas Atenea a punto de llorar (jamás pudo
ocurrir esto), hay uno y gordo: la excesiva duración, casi tres horas. Cortando
las 4 ó 5 batallas por la mitad, que le sobran, y la secuencia completa de los
gigantes armados de una de las islas, la película quedaría reducida a dos horas,
o dos horas y media, como mucho, lo que la haría ganar cantidad.


















