El gobierno alauita es el único y total responsable de la invasión de Ceuta por 50 ó 60.000 jóvenes marroquíes, causando cerca de 100 muertos (por ahora) en su intento de llegar a nado hasta la playa española. El monarca que los incitó a esta barbaridad, si se confirma que fue él, debería ser reconocido como genocida. La sentencia de nuestro Tribunal Supremo que prohíbe expulsar en caliente a los que llegaron nadando, por no haber encontrado obstáculos físicos en sus intentos, animaba en las redes a entrar en la ciudad española que, según esta interpretación, abría sus puertas para acoger a los que se atrevieran a intentarlo.
Los motivos para que el gobierno marroquí
provocara esta nueva marcha verde, entre otros, serían:
-amenazar con
la idea de “recuperar” la soberanía sobre la ciudad española, sin perjuicio de
repetir esta acción con la de Melilla;
-un acercamiento
a Trump mediante el hostigamiento al presidente del gobierno español, Pedro
Sánchez, su aliado rebelde;
-tras lo cual
intentarían recabar para Marruecos la sede protagonista del próximo mundial de
fútbol;
-un castigo a
Pedro Sánchez por conceder la nacionalidad española a los antiguos saharauis
que pervivan en sus campamentos argelinos así como a sus descendientes;
-confirmar que la entrada de los jóvenes
marroquíes se hizo de acuerdo con la sentencia de nuestro Tribunal Supremo;
-mostrar su desacuerdo con la firma de España con el gobierno indeseable de Argelia para aumentar el suministro de gas a
nuestra península.
A pesar de lo cual, y dado que a ninguno de los dos países en
conflicto le interesa romper las relaciones diplomáticas, una vez conseguido su
propósito el gobierno de Marruecos ofrece autobuses para repatriar a sus
ciudadanos y colabora, “desde el primer minuto”, según declara el gobierno
español, a normalizar la situación, manifestando los dos que la culpa ha sido
toda de las mafias, de las redes y del vecino del quinto.
Lo que no le ha
impedido a nuestro gobierno anunciar, en un intento de cabriola política, que
va a reconsiderar su decisión sobre el Sahara Occidental. Ahí queda eso.

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