miércoles, 5 de agosto de 2026

2777 (X 5/8/2026) La política alauí con Ceuta y Melilla

El gobierno alauita es el único y total responsable de la invasión de Ceuta por 50 ó 60.000 jóvenes marroquíes, causando cerca de 100 muertos (por ahora) en su intento de llegar a nado hasta la playa española. El monarca que los incitó a esta barbaridad, si se confirma que fue él, debería ser reconocido como genocida. La sentencia de nuestro Tribunal Supremo que prohíbe expulsar en caliente a los que llegaron nadando, por no haber encontrado obstáculos físicos en sus intentos, animaba en las redes a entrar en la ciudad española que, según esta interpretación, abría sus puertas para acoger a los que se atrevieran a intentarlo.

            Los motivos para que el gobierno marroquí provocara esta nueva marcha verde, entre otros, serían:

           -amenazar con la idea de “recuperar” la soberanía sobre la ciudad española, sin perjuicio de repetir esta acción con la de Melilla;

         -un acercamiento a Trump mediante el hostigamiento al presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, su aliado rebelde;

          -tras lo cual intentarían recabar para Marruecos la sede protagonista del próximo mundial de fútbol;

          -un castigo a Pedro Sánchez por conceder la nacionalidad española a los antiguos saharauis que pervivan en sus campamentos argelinos así como a sus descendientes;

              -confirmar que la entrada de los jóvenes marroquíes se hizo de acuerdo con la sentencia de nuestro Tribunal Supremo;

            -mostrar su desacuerdo con la firma de España con el gobierno indeseable de Argelia para aumentar el suministro de gas a nuestra península.

          

          A pesar de lo cual, y dado que a ninguno de los dos países en conflicto le interesa romper las relaciones diplomáticas, una vez conseguido su propósito el gobierno de Marruecos ofrece autobuses para repatriar a sus ciudadanos y colabora, “desde el primer minuto”, según declara el gobierno español, a normalizar la situación, manifestando los dos que la culpa ha sido toda de las mafias, de las redes y del vecino del quinto.

           Lo que no le ha impedido a nuestro gobierno anunciar, en un intento de cabriola política, que va a reconsiderar su decisión sobre el Sahara Occidental. Ahí queda eso.   

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