sábado, 1 de agosto de 2026

2776 (S 1/8/2026) La Odisea (film 2026)

       Los temas mitológicos tratados en representaciones teatrales o cinematográficas me repelen por la ignorancia de sus autores (actuales). Me revolvieron el estómago Medea, Troya…, por no mencionar Hércules (Heracles), la peor. Con una excepción: la película LA ODISEA, de Cristopher Nolan, que ha preparado su trabajo concienzudamente y con un plausible rigor.

    Para empezar no se mete en el charco de la mitología sino que se limita modestamente a fabricar un relato, con sus aventuras. Y punto. Sin embargo apunta unas sugerencias que demuestran que se ha estudiado el tema a fondo. Veamos: el más temido de los griegos para los troyanos, Odiseo, por sus argucias y engaños (la idea del caballo para invadir Troya también fue suya), marca un hito en el cambio de la civilización:

          - como rey solar debía ser sacrificado en beneficio de su pueblo pero sobrevive a la muerte ritual por jabalí, aunque el daño que sufrió en la pierna le haga cojear de por vida (y a Mat Damon le vemos renquear cada vez que en las tomas sale de cuerpo entero). Los jabalíes, por otra parte (cerdos en los que la maga Circe convierte a los soldados del héroe, cerdos en Itaca, cerdos totémicos que cuida su porquero Eumeo, único que puede acercarse y tocarlos), identifican a Odiseo como el que marca el final de una época en la que el rey solar era sacrificado;

         - se confirma la abolición de los sacrificios humanos (al menos los de los “reyes” -los siete primeros reyes de Roma murieron “en extrañas circunstancias”, 753/509, o sea que en Roma se mantuvo el ritual hasta el año 509 adene.) en la hazaña de bajar al Hades, el reino de los muertos, del que nunca nadie vuelve, y luego salir de él, es decir que sobrevivió a su “muerte”, algo así como la ceremonia de la sed egipcia, en la que el faraón simulaba su propio fallecimiento;

           - abundan las referencias a los “pueblos del mar”, los indoeuropeos, en su invasión del 2000/1200 adne. que en Grecia fueron los dorios (cuyo mayor representante es Heracles), y que importaron el CULTO AL SOL, el uso del hierro para sustituir el bronce, los dioses masculinos que impondrían su patriarcado, el calendario solar contra el vigente lunar, etc. Lo que identifica a Odiseo frente a los pretendientes de Penélope (50? 52? 108? 129?) es su habilidad para cruzar con su flecha los DOCE aros (o hachas en trípodes), que remedan el transcurso del sol por los doce signos del zodíaco;

           - nada más acabar el ceremonial de su boda con Penélope, Odiseo desde la puerta de su casa (de ella), la conmina a que salga y se vaya a su casa (de él), iniciando con ello una patrilocalidad que culminará en el patriarcado. Porque hasta entonces la mujer griega desposada permanecía en su domicilio familiar, protegido por el hermano de la madre en la institución del avunculado matrilineal. Penélope duda, mira a su padre… y termina decidiéndose por seguir a su marido.

           Por todas estas pistas, y algunas más que obvio para no cansaros, no tengo más remedio que celebrar el trabajo serio de Nolan con un “ole tus huevos!”, al meterse en el terreno farragoso de los mitos, evitando tener que explicarlos como lo he intentado yo ahora. Pues repito: La Odisea no es un relato mitológico sino un film de aventuras (bien dirigida, bien interpretada, y punto).

             En cuanto a Troya, que no es tema de La Odisea sino de La Ilíada, no hubo tal guerra. Los científicos que han estudiado el caso aseguran que Troya cayó en el año 1200 adene. por un terremoto. Y el mito lo confirma: Posidón es el dios de las aguas y de los terremotos. Y el animal que lo representa es el caballo. Por eso el mito nos avisa que Troya cayó por un “caballo”…, lo casáis, no? Pero como su caída liberó a los griegos occidentales de tener que pagar las tasas por el tránsito de los transportes comerciales (los cereales venían de la zona del Mar Negro), tema al que se hace referencia en la película, los aedos cantaban estos dos mitos para celebrarlo, mereciendo ser los primeros en editarse cuatrocientos años más tarde, cuando nació la escritura griega en el 800 adene.

           De especial relevancia es el atrevimiento de elegir dos actrices negras para representar figuras como Helena (y Clitemnestra?), insinuando su posible origen libio, la más relevante de las cuales es Palas Atenea, como he intentado argumentar en otras publicaciones.

           Y en cuanto a los defectos, aparte de algunos menores como es el de Palas Atenea a punto de llorar (jamás pudo ocurrir esto), hay uno y gordo: la excesiva duración, casi tres horas. Cortando las 4 ó 5 batallas por la mitad, que le sobran, y la secuencia completa de los gigantes armados de una de las islas, la película quedaría reducida a dos horas, o dos horas y media, como mucho, lo que la haría ganar cantidad.

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