¿No sabéis
todavía qué son y que quieren los chalecos amarillos? Los gilets jaunes nacieron el pasado
otoño como una protesta contra el aumento del precio del carburante. Celebran
sus manifestaciones los sábados desde el 17 de noviembre. Cinco meses más tarde
se ha ido configurando como un movimiento antielitista y antisistema que
amalgama a las clases medias empobrecidas por la política económica austérica y
desarrollan sus acciones violentas principalmente en París, y concretamente en
los Campos Elíseos y alrededores. Sin líderes ni programas, han acogido a radicales
de las extremas derecha e izquierda, y practican la violencia porque sí, el caos y el antisemitismo.
Pero no os preocupéis si no sabéis todavía qué son y qué quieren. No lo saben
ni ellos. (Sus eslóganes
son del tipo: “La Francia no se vende”, hala).
(A esta fecha llegan al número 8.700 los detenidos, 2.000 los condenados y 390 los encerrados en prisión)
(A esta fecha llegan al número 8.700 los detenidos, 2.000 los condenados y 390 los encerrados en prisión)
A los del PP,
con Aznar a la cabeza, la educación, la sanidad y la juventud les preocupa más,
pero mucho más, dónde va a parar, que el traslado de los restos del dictador
caudillo: “Pienso en los problemas de la gente y no gastaría ni un euro en la exhumación
de Franco”. Curiosamente, observa Elvira Lindo, nombran aquellos sectores que
han visto esquilmados sus recursos bajo sus gobiernos. Hace falta cinismo para
apelar al esfuerzo económico de la exhumación.
Salud democrática:
Los partidos intentan reducir su pluralidad interna. Y
concentran las decisiones en grupos cada vez más reducidos en torno al líder. Y
así en el PSOE, Pedro Sánchez, que
alcanzó el poder prometiendo devolver el partido a la militancia, ha decidido
hacerlo sin la militancia. Rivera en C,s
pasa en Pamplona del discurso del cuponazo a una candidatura pro régimen foral.
El personalismo presidencialista que Iglesias en Podemos ha elevado a caricatura con su vuÉLve, hace aguas. En el PP, Casado remeda el cuaderno azul de Aznar con las listas a
voluntad del jefe y en secreto.
Si los partidos
constituyen el instrumento fundamental para la participación política y son
pieza clave de la salud democrática de un país, qué se puede pensar de la salud
democrática en el nuestro?


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