viernes, 4 de diciembre de 2015

1122 (V 4/12/15) Cambio climático y desarrollo sostenible

La cuestión es si preferimos disfrutar cuanto podamos de nuestros recursos, aunque dejemos sin ellos a nuestros vástagos, o si nos contenemos en su uso para que nuestros nietos puedan seguir disfrutándolos. Y viene a cuento del saqueo a que estamos sometiendo a Gaia/Naturaleza con el consiguiente cambio del clima y previsibles efectos catastróficos, entre los cuales no es menor la elevación del nivel de las aguas de los mares por descongelación del hielo de los polos de la Tierra. Lo cual ha congregado a más de 150 jefes de Estado en París donde se intentará un acuerdo del 1 al 15 de este mes de diciembre de 2015. China y USA lideran la lista de los países más contaminantes.
   El tema es de axiología. Tenemos que desdoblar como un calcetín los valores mercantilistas neoliberales vigentes que permiten el máximo enriquecimiento a cualquier coste. Sabiendo, como sabemos, y ya lo dijo el padre del liberalismo, Adam Smith, que “cualquier propuesta que provenga de instituciones económicas deberíamos siempre escucharlas con grandes precauciones y desconfianza, pues sus intereses nunca coinciden con los de la gente. Es más, generalmente intentan engañar e incluso oprimir al público y en muchas ocasiones lo engañan y lo oprimen”. El profesor Darren Lee nos avisa que “las amenazas medioambientales no son tenidas en cuenta por los mercados porque desde su perspectiva financiera cualquier desastre que pudiera ocurrir en el futuro no tiene un valor tangible en término de dólares de hoy”.
     El tema es de axiología porque si conseguimos transmitir nuevos valores mediante nuevos memes, contrarios a los actualmente vigentes, en el sentido de que sus actuaciones reciban un fuerte reproche social, se verán compelidos a cuidar del medio ambiente con más fuerza que una normativa que se puede saltar.  “Es cuestión, por ejemplo, de idear una forma distinta de competencia social, que no valore los coches grandes o las casas grandes como signos de éxito (de estatus) sino más bien como muestras de ignorancia y egoísmo” social, aconseja Tim Flannery, muy convencido. En efecto, el meme (valor hasta hace poco imperante) que nos hacía tildar de marica al varón con la cesta de la compra ha cedido al de respetarle como alguien que comparte las tareas domésticas.
     Sin duda algo ayudará que la destrucción irresponsable o deliberada del medio ambiente sea tipificada delito perseguible por el tribunal Penal Internacional de Naciones Unidas como quinto “crimen contra la paz”.
     (Por último, una reserva que no puedo dejar de expresar: sufrimos ciclos cada 100.000 años más o menos de glaciaciones y subsiguientes deshielos, el último de los cuales tuvo su punto álgido alrededor del año 30.000 por lo que nos encontramos en una fase cálida del interglaciar que tiene que seguir aumentando las temperaturas todavía más.)

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