En su último artículo semanal, en el New
York Times, Krugman destaca que la cohesión de USA en contraste con el
fraccionamiento de Europa se ha revelado en tres rasgos que diferencian a
los EE.UU de la Unión Europea, a saber: la crisis financiera, el trato a los
refugiados y el terrorismo.
La “crisis” que fue financiera en sus comienzos (burbuja de
hipotecas-basura), los gobiernos europeos neoliberales la profundizaron con una
política económica austérica torpe y absurda que es la verdadera responsable de
nuestra situación económica actual (paro y deflación), bajo la batuta del
presidente del BUBA (Banco Federal Alemán, esto no lo dice Krugman, lo digo yo),
que de nuevo rechaza ferozmente la propuesta de un sistema paneuropeo de garantía
de depósitos bancarios. Se globaliza el riesgo y luego se acaba como se acaba,
globalizando la deuda, hasta ahí podríamos llegar…
Un amigo mío, profesor de Georgetown University, ya jubilado, se escandalizaba de la xenofobia europea argumentando que el
éxito, if any, del desarrollo
económico de USA se debía al flujo permanente de inmigrantes que ha
enriquecido a su país a lo largo de su historia. En contraste con esta política
de brazos (más o menos) abiertos, sobre todo a los refugiados políticos, Europa
ha mostrado una mezquindad digna de la miopía de nuestros “líderes”(?). Ni
siquiera se percata de que el descenso de la natalidad que se nos avecina sólo
se paliará con la entrada de nueva savia humana, que por cierto es la más
generosa y capaz de los países que los expulsan. En su artículo No nos cosamos la boca, Soledad Gallego
Díaz nos avisa de que esos cientos de miles de exiliados que aprietan sus
narices contra las alambradas en la frontera exterior europea “no van a volver
a sus países (cómo?) pero tampoco van a aceptar morirse en silencio bajo el
barro, la lluvia y la nieve… En el mejor de los casos son acarreados hasta
campamentos, vigilados por las policías locales, en los que no hay ni agua ni
electricidad… A las costas griegas llegan a razón de más de 3.000 al día, según datos de la ACNUR,
de la ONU. Más de trescientos sesenta personas, en buena parte niños, han
muerto ahogadas en el Mediterráneo en las últimas cuatro semanas… Su situación
la controlan las redes de contrabando que ofrecen atravesar las fronteras a
cambo de dinero, trabajos de esclavo o tráfico de mujeres… La desesperación de
estas personas se muestra en los hombres que intentan colgarse de un árbol o se
cosen la boca, negándose a comer y a beber”. A los Estados sureños periféricos,
fronterizos, los pringaos, nos añaden
la tarea de contener a esa masa ingente desesperada mientras los centraos se lavan las manos y dosifican
la entrada de los aceptados.
Y en cuanto al terrorismo, el cateto nacionalismo
que sigue imperando en este nuestro continente provoca reacciones y medidas tan
incoherentes como opuestas entre sí. Se lleva mejor Francia con Rusia que con
España, por ejemplo. Si la raíz de estos males está en el nacionalismo
exacerbado de los Estados miembros, habrá que ir pensando en sustituirlos por
la Europa de las regiones. Pero el tema de la violencia y el terrorismo merece trato aparte. En una entrada de los próximos días, concretamente la 1127 del miércoles 9. Ciao.


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