jueves, 3 de diciembre de 2015

1121 (J 3/12/15) Europa fracturada (y xenófoba)

En su último artículo semanal, en el New York Times, Krugman destaca que la cohesión de USA en contraste con el fraccionamiento de Europa se ha revelado en tres rasgos que diferencian a los EE.UU de la Unión Europea, a saber: la crisis financiera, el trato a los refugiados y el terrorismo.

     La “crisis” que fue financiera en sus comienzos (burbuja de hipotecas-basura), los gobiernos europeos neoliberales la profundizaron con una política económica austérica torpe y absurda que es la verdadera responsable de nuestra situación económica actual (paro y deflación), bajo la batuta del presidente del BUBA (Banco Federal Alemán, esto no lo dice Krugman, lo digo yo), que de nuevo rechaza ferozmente la propuesta de un sistema paneuropeo de garantía de depósitos bancarios. Se globaliza el riesgo y luego se acaba como se acaba, globalizando la deuda, hasta ahí podríamos llegar…

Un amigo mío, profesor de Georgetown University, ya jubilado, se escandalizaba de la xenofobia europea argumentando que el éxito, if any, del desarrollo económico de USA se debía al flujo permanente de inmigrantes que ha enriquecido a su país a lo largo de su historia. En contraste con esta política de brazos (más o menos) abiertos, sobre todo a los refugiados políticos, Europa ha mostrado una mezquindad digna de la miopía de nuestros “líderes”(?). Ni siquiera se percata de que el descenso de la natalidad que se nos avecina sólo se paliará con la entrada de nueva savia humana, que por cierto es la más generosa y capaz de los países que los expulsan. En su artículo No nos cosamos la boca, Soledad Gallego Díaz nos avisa de que esos cientos de miles de exiliados que aprietan sus narices contra las alambradas en la frontera exterior europea “no van a volver a sus países (cómo?) pero tampoco van a aceptar morirse en silencio bajo el barro, la lluvia y la nieve… En el mejor de los casos son acarreados hasta campamentos, vigilados por las policías locales, en los que no hay ni agua ni electricidad… A las costas griegas llegan a razón de  más de 3.000 al día, según datos de la ACNUR, de la ONU. Más de trescientos sesenta personas, en buena parte niños, han muerto ahogadas en el Mediterráneo en las últimas cuatro semanas… Su situación la controlan las redes de contrabando que ofrecen atravesar las fronteras a cambo de dinero, trabajos de esclavo o tráfico de mujeres… La desesperación de estas personas se muestra en los hombres que intentan colgarse de un árbol o se cosen la boca, negándose a comer y a beber”. A los Estados sureños periféricos, fronterizos, los pringaos, nos añaden la tarea de contener a esa masa ingente desesperada mientras los centraos se lavan las manos y dosifican la entrada de los aceptados.

Y en cuanto al terrorismo, el cateto nacionalismo que sigue imperando en este nuestro continente provoca reacciones y medidas tan incoherentes como opuestas entre sí. Se lleva mejor Francia con Rusia que con España, por ejemplo. Si la raíz de estos males está en el nacionalismo exacerbado de los Estados miembros, habrá que ir pensando en sustituirlos por la Europa de las regiones.  Pero el tema de la violencia y el terrorismo merece trato aparte. En una entrada de los próximos días, concretamente la 1127  del miércoles 9. Ciao.

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