domingo, 22 de septiembre de 2013

812 (D 22/9/13) Futuro negro como boca de lobo


     Nos referimos a la creciente desigualdad que no sólo es injusta socialmente sino perjudicial económicamente y moralmente inaceptable al reprimir la movilidad social, imponiendo el nepotismo y la amigocracia por encima de la meritocracia (atribución de funciones y responsabilidades según demostradas capacidades, obtenidas mediante el estudio y el esfuerzo personal).
      Cuando hablamos de igualdad no somos tan ingenuos como para hacerlo en término absolutos. La desigualdad es tan inevitable como necesaria. Lo que propugnamos y exigimos es la igualdad de oportunidades. Por difícil que sea, ya que los hijos de los más afortunados y poderosos gozan de medios y recursos que los pobres no disfrutan.
      La desigualdad es perversa y llega a un límite, o momento, en que se vuelve destructiva para la economía en general, al reducir la capacidad de consumo de la mayoría. “El 95% de los ingresos de la recuperación económica en USA desde 2009 han ido a parar al privilegiado grupo del 1% más afortunado, nos informa Krugman. De dónde provienen estos ingresos? Pues principalmente del sector financiero que los contribuyentes tuvieron que rescatar para que no se hundiera toda la economía. La creciente concentración de rentas añade aún otro mal: que socava los valores que definen a la sociedad. Los privilegios heredados están desplazando a la igualdad de oportunidades. El candidato a alcalde de Nueva York, Bill de Blasio, se propone financiar una educación pre-escolar universal con cargo a un tributo que grave las rentas superiores a un millónde $USA.” Ya le han tachado de populista. Podéis imaginar quiénes.
      Ya Galbraith en los años 60 y Ruiz Soroa más recientemente supieron ver que la riqueza no conecta ya con los propietarios (accionistas) sino con los gestores de las grandes empresas. Gestores que en la práctica vemos que actúan más por sus intereses personales que por los generales, ni siquiera los de sus representados. Esta elite managerial conecta con la elite político-burocrática organizándose así con eficacia y suma opacidad el saqueo institucionalizado. En cuanto a la desigualdad la justifican por el mero hecho de existir.
    No hay una raya que separe la democracia de la no-democracia. Ambos conceptos se ubican en los extremos y se es más o menos demócrata según se respeten los derechos civiles, la igualdad de oportunidades, la meritocracia y la consiguiente movilidad social.
    Lasciate ogni esperanza reza el frontispicio de la entrada al infierno en la Divina Comedia de Dante Alighieri. Pues los datos y tendencias que conocemos no auguran nada bueno en el futuro.

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