La culpa la tienen los demás
Al igual que los niños
inmaduros echan la culpa de todas sus trastadas a quienes sean, pero siempre a
los demás, “yo no he sido, ha sido ése! ha sido ése!”, la responsabilidad por los desastres de la política
aplicada por este Gobierno, tan cruel como inútil, es atribuible solamente al
anterior presidente Zapatero; que la reforma laboral sea un fiasco y no se
genere empleo sino que por el contrario se destruya a espuertas, es por culpa
del PSOE y de la herencia recibida del anterior
gobierno; si la Deuda crece, es por culpa de Bruselas o Alemania, en todo caso
de Europa; la culpa de todos los males que nos aquejan es de todos los demás,
de todos menos de los que realmente las provocan, que son los del gobierno de
Rajoy. Ahora, eso sí, si llueve en tiempos de sequía o les toca la lotería, es
evidente que tales éxitos se deben a la
actuación de este Gobierno que está haciendo lo que tiene que hacer. Y punto.
La inmadurez, más aún, infantilismo, que
aqueja a este gobierno en pleno es un peligro muy grave para la sociedad civil,
pues no son adultos y juegan con fuego
siendo unos irresponsables, como nos confirman cada día. Es urgente retirarlos
de su responsabilidad y ofrecerles tratamiento psicológico, o psiquiátrico,
urgente, antes de reincorporarse a la sociedad de la que nunca debieron salir.
Es de psicología básica, elemental,
que los culpables atribuyen la culpa de sus fechorías a las propias víctimas, porque
éstas les hacen sentirse mal, y así arremeten contra la población civil por
manifestar su descontento en las calles. El proceso de atribución de
responsabilidades a los demás es complejo, pues las víctimas llegan a sentirse
culpables de los males que les aquejan, lo cual les hace receptores de todas las culpas de
todos los demás, convirtiéndose en chivos expiatorios cuyo castigo o sacrificio
permite la catarsis o expiación colectiva.
Ese desdoblamiento esquizofrénico de su personalidad les lleva al
tic de imputar al interés de los ciudadanos españoles y españolas lo que se
refiere a sus propios deseos. Cada vez
que hagan referencia a los ciudadanos y sus intereses, interpretad de inmediato que se trata de sus propios intereses. Y todo lo que digan
entonces tendrá sentido.
El infantilismo de que hacen gala cada
día se supera con el argumento de que, si estamos mal, sin el gobierno del PP
estaríamos mucho peor, muuuchíiisssimo peor, dónde va a parar. Nos encontramos
con un caso de subnormalidad profunda. Está claro que el tema no es de economía,
es de psicología, estúpido! es de psicología!
Así que…, qué podemos decir? que se
lo hagan mirar. Pero ya. Por favor, háganselo mirar.


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