domingo, 12 de mayo de 2013

682 (D 12/5/13) A corto y a largo plazo

A corto y a largo plazo
Somos miopes. Menos mal que tenemos un jefe de gobierno que nos avisa de los peligros del corto plazo. Su política es una política de altura, de altas miras, no rastrera, que sólo deberemos juzgar a largo plazo, cuando por fin salgamos de la crisis (será sin ellos, porque con estos inútiles no saldremos del pozo de por vida). El caso es ganar tiempo.
         Esto ya es grave. Pero el argumentario es peor todavía. Vuelven a prometer un paraíso desde las propias ruinas de paraísos prometidos incumplidos, sólo es cuestión de tiempo, y encima nos piden de nuevo fe en ellos y paciencia. Tú cree en mis promesas y llámame tonto.
Snail-mail
A este menosprecio a la inteligencia añaden el desprecio por quienes los critican. Cotino, en la no-entrevista con Jordi Evole, es una buena muestra del silencio de los que ejercen el poder, cuyo único fin es mantenerlo, ignorando al periodista y al ciudadano, a los que intentan ahuyentarnos. Si se dirigen a ti es para preguntar de dónde eres, con el fin de intimidarte. Se consideran impunes, ajenos a toda necesidad de respuesta.
         Estamos en un círculo vicioso. La debilidad económica disminuye la demanda lo cual obliga a restringir la producción y con ella los salarios. Los que nos aconsejan mirar a largo plazo, al ignorar el corto plazo (que es el único real) lo convierten en crónico en el largo plazo, hacen permanentemente desempleados a los que hoy están en paro y sientan las bases de un fracaso económico a largo, y quizás permanente, por crónico. Con otras palabras, lo dice Krugman.
        Hacen como los curas. Que nos “consuelan” con una vida mejor en la otra vida, y mientras contemplamos las nubes donde tendremos las parcelas, nos roban la cartera con lo poco que nos queda en el bolsillo.

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