A corto y a largo plazo
Somos miopes. Menos mal que
tenemos un jefe de gobierno que nos avisa de los peligros del corto plazo. Su
política es una política de altura, de altas miras, no rastrera, que sólo
deberemos juzgar a largo plazo, cuando por fin salgamos de la crisis (será sin
ellos, porque con estos inútiles no saldremos del pozo de por vida). El caso es
ganar tiempo.
Esto ya es grave. Pero el argumentario
es peor todavía. Vuelven a prometer un paraíso desde las propias ruinas de
paraísos prometidos incumplidos, sólo es cuestión de tiempo, y encima nos piden
de nuevo fe en ellos y paciencia. Tú cree en mis promesas y llámame tonto.
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| Snail-mail |
A este menosprecio a la inteligencia
añaden el desprecio por quienes los critican. Cotino, en la no-entrevista con
Jordi Evole, es una buena muestra del silencio de los que ejercen el poder,
cuyo único fin es mantenerlo, ignorando al periodista y al ciudadano, a los que
intentan ahuyentarnos. Si se dirigen a ti es para preguntar de dónde eres, con
el fin de intimidarte. Se consideran impunes, ajenos a toda necesidad de
respuesta.
Estamos en un círculo vicioso. La
debilidad económica disminuye la demanda lo cual obliga a restringir la
producción y con ella los salarios. Los que nos aconsejan mirar a largo plazo,
al ignorar el corto plazo (que es el único real) lo convierten en crónico en el
largo plazo, hacen permanentemente desempleados a los que hoy están en paro y
sientan las bases de un fracaso económico a largo, y quizás permanente, por
crónico. Con otras palabras, lo dice Krugman.
Hacen como los curas. Que nos
“consuelan” con una vida mejor en la otra vida, y mientras contemplamos las
nubes donde tendremos las parcelas, nos roban la cartera con lo poco que nos
queda en el bolsillo.

Resignarse y morir para entrar en el paraíso?
ResponderEliminarEsa es la estafa.
ResponderEliminarLos prestes y el gobierno de Rajoy nos dan todo a largo plazo; ellos se quedan con el corto.
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