La crisis lo es de insuficiente
democracia
No podemos creernos que vivimos en una democracia por el hecho
de votar en las urnas cada cuatro años. La democracia exige una participación
ciudadana continua. No cabe democracia si no se tiene conciencia de que los
congresistas son representantes, “empleados”, dependientes de los ciudadanos,
y no al revés, por lo que es a éstos a quienes los políticos deben el respeto que hoy se
exige en sentido contrario. Son los ciudadanos los que tienen que regular, por ejemplo, y
controlar los salarios, dietas y “privilegios”, de sus representantes, los
políticos. Y mientras no nos metamos esta convicción hasta en los tuétanos, no
vale la pena seguir hablando. Esto para empezar. Porque esto es lo primero que
el movimiento 15-M ha proclamado y aún queda mucho para que así sea.
La
política económica de este Gobierno, con sus recortes de gastos y pensiones, no
sólo es cruel, inútil y contraproducente, sino que encima es anticonstitucional!
Pretende crear empleo, dicen, y crecimiento económico y, al reducir el gasto,
constriñen la demanda y con ello empeora la recesión. Las tensiones sociales
que provocan son totalmente imputables al Gobierno que, encima, las reprime
ilegalmente, convirtiéndose en un Estado policial. Pero donde más lucen
las heces es en la impunidad: abducidos los medios y los tribunales, demorarán las
sentencias sine die mediante recursos
y triquiñuelas “al estilo Trillo”; y si éstas llegan condenatorias, nuevos
recursos y al final indultos. Ejemplos, por sólo decir tres: Naseiro, Gürtel, Bárcenas. En cuanto a las leyes,
se redactan cara a la galería para dar una apariencia democrática, pero en
realidad sirven a los intereses de los partidos y para blindarse entre ellos, eludiendo
toda responsabilidad. Es el catedrático Alejandro Nieto quien habla: “El Derecho
Administrativo disciplinario se ha convertido en una coartada para justificar
las conductas más miserables de los poderes públicos que sancionan, expolian y
humillan protegidos por la ley a pretexto de estar ejecutándola con toda clase de
garantías”.
La
democracia implica un contacto intenso y directo con la realidad. Cuando hablamos
de crisis es de la crisis de la democracia de lo que tratamos, o sea de la falta de diálogo entre los
políticos y los ciudadanos. Si serán esperpénticos los resultados, que
llegan a exigir el copago en medicinas a un enfermo terminal mientras desgravan
fiscalmente a los ludópatas que visiten los casinos. Controlando a los políticos
por sus “jefes”, los ciudadanos (llámenlo diálogo permanente), y eliminando todo
rasgo y sospecha de impunidad, no estaríamos ahora hablando de
crisis, que en la base es crisis de la democracia.
El movimiento
15-M, o Democracia real, o Partido del Futuro, lo que sea, que dicho sea de
paso yo no acabo de ver claro por falta de concreciones para engarzarse dentro
de nuestro sistema (pasaría por entrar en el Congreso como partido político), ha querido mover ficha y nos invita a conocer sus objetivos y
procedimientos en http://partidodelfuturo.net/primer-jaque-la-democracia-del-futuro-que-sea-para-hoy/
Y es que
la corrupción y las mentiras nos inundan de tal manera que tenemos que salir
por donde sea. ¿Cómo tienen la desvergüenza de despedir empleados a mansalva con
el propósito, dicen, de crear empleo? ¿Cómo se puede hablar de Sanidad universal
al tiempo que la desahucian para privatizarla? ¿Qué es eso de que una ILP, como
la de los desahucios y la “dación en pago”, la acepten en el Congreso a
regañadientes para luego, en lugar de desarrollarla, difuminarla para que se
quede en nada? ¿Cómo se puede aguantar que hablen de transparencia y el
presidente para hablar se refugie en su ecto-plasma para evitar las preguntas
(y que se le vean las piernas temblorosas)? Este Mariano el Plasta terminará
por ser conocido como Mariano el Plasma.


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