viernes, 12 de abril de 2013

652 (V 12/4/13) Personajes históricos

Personajes históricos
No hay nada como morirse para que a uno le levanten monumentos. Hay quienes se deshacen en alabanzas y epítetos sobre la recién fallecida Margaret Thatcher como mítica, gigante, esplendor de la política. Realzada además por haber sido la primera mujer presidenta del Consejo de Ministros en el Reino Unido.
       Puestos a citar gigantes históricos podemos incluir entre ellos, en el siglo XX, a Hitler, Mussolini, Franco, Stalin, Castro, Pinochet, Videla…, y en el XXI los ultraliberales Weidmann en Alemania o Rajoy en España y, cómo no, los insignes artífices de la política económica que abre brechas y desigualdades económico-sociales tales como Reagan en USA y Thatcher en el RU, teledirigidos por los cerebros economistas de Harvard y Chicago. Y no me parece que ninguno de ellos haya colaborado mucho en pro de la salud pública.
        Concretamente Margaret Thatcher (1925-2013), primera Presidenta del Gobierno británico (1979-1990), instituyó con Reagan el dogma de la auto-regulación de los mercados y el del ajuste presupuestario. Sus afinidades con Reagan y Bush (y con su invasión de Irak) explican que no protegiera a los asalariados y rechazara las subvenciones con fondos públicos, lo que no le impidió apuntalar a la British Airways o la Bristish Steel. La privatización a mansalva de los servicios públicos deterioró letalmente la Sanidad y la Educación Pública, así como los transportes (en especial los ferrocarriles) además de hacerse tambalear a la BBC, abriendo una brecha absurda entre los ricos y los menos afortunados. Convencida de que la paz sólo podía defenderse mediante el armamento nuclear, se definía como política de convicciones más que de consensos. Su mundo estaba dividido en buenos y malos, siendo éstos los que no opinaban como ella, y peores si eran de su propio partido. El Estado es el problema, no la solución.
        Rechazada por sus copartidarios conservadores machistas, tanto por su clase social media-baja como por su género, se consolidó como líder de su partido con la guerra de las Malvinas (Falklands, la rendición fue en la isla de Georgia), que duró 73 días, del 2 de abril al 14 de junio de 1982, en la que se enroló el príncipe Andrés (toma marketing!) aunque su apelativo de Dama de Hierro se lo ganó con su intolerancia en materia impositiva. Ganó tres veces las elecciones, el 3/5/79, el 9/6/83 y el 11/6/87.
        Para Thatcher la sociedad no existía, sólo veía hombres, mujeres y familias. A pesar de su probado euroescepticismo (“todos los males nos vienen de Europa; todos los bienes nos llegan de los países angloparlantes”), ningún político cedió a la UE tanta soberanía como ella. Por puro pragmatismo. Y en cuanto a Irlanda llegó a admitir la eventual unión de las dos, independientes de Gran Bretaña.
       Entre sus frases hay una que destaca en su profesión política: “mi tarea no acabará hasta tanto el partido laborista se haga capitalista”. Pero quizás explique mejor su ideología el hecho de ser hija de tenderos, pues por un lado su tarea se vio culminada como Baronesa de Kesteven, y por otro en la tienda de sus padres no podía gastarse ni un euro por encima de lo que ingresaba cada día, lo que justifica su miope y disparatada política económica austérica: la del ajuste presupuestario por encima de todo, tan nefasta para los pobres como eficaz para la desigualdad social. La misma que siguen ahora a pies juntillas los peligrosos Weidmann en Alemania y Europa, y Rajoy, su monaguillo, o vicario, en nuestra España. Pues la Dama de Hierro renegó de sus orígenes humildes y de los pobres a los que nunca protegió. Otra frase suya: “from a give-it-to-me to a do it yourself”  ("del dámelo a mí al gánatelo por ti mismo”). O esta otra: “Nadie recordaría al buen samaritano si sólo hubiera tenido buenas intenciones. También tenía dinero”. En todo caso le daremos una de cal: “si quieres que se diga algo, pídeselo a un hombre; pero si quieres que se haga, pídeselo a una mujer".
        Así que demos a dios lo que es de dios, al César lo que es del César y a los políticos una patada en el trasero y, si es posible, dos.
       Su marcha al Más Allá coincide con la de José Luis Sampedro. Qué diferentes! Este con los libros de Keynes y el clamor de los pobres debajo del brazo y ella con el de Friedman y la escuela de Chicago. Dale duro, José Luis.
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Aportación de un seguidor: Gentes de Briston y Glasgow.se manifiestan exigiendo que el funeral de la Baronesa de Kesteven y Dama de Hierro, Margaret Thatcher, no lo subsidien con fondos públicos, sino que se lo pague ella misma y su familia.

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