Personajes históricos
No hay nada como morirse para que a uno le levanten
monumentos. Hay quienes se deshacen en alabanzas y epítetos sobre la recién
fallecida Margaret Thatcher como
mítica, gigante, esplendor de la política. Realzada además por haber sido la
primera mujer presidenta del Consejo de Ministros en el Reino Unido.
Puestos a
citar gigantes históricos podemos incluir entre ellos, en el siglo XX, a
Hitler, Mussolini, Franco, Stalin, Castro, Pinochet, Videla…, y en el XXI los
ultraliberales Weidmann en Alemania o Rajoy en España y, cómo no, los insignes
artífices de la política económica que abre brechas y desigualdades
económico-sociales tales como Reagan en USA y Thatcher en el RU,
teledirigidos por los cerebros economistas de Harvard y Chicago. Y no me parece
que ninguno de ellos haya colaborado mucho en pro de la salud pública.
Concretamente
Margaret Thatcher (1925-2013), primera Presidenta del Gobierno británico
(1979-1990), instituyó con Reagan el dogma de la auto-regulación de los
mercados y el del ajuste presupuestario. Sus afinidades con Reagan y Bush (y con su invasión de Irak) explican que no protegiera a los asalariados y rechazara las subvenciones con fondos públicos, lo que no le impidió apuntalar a la British Airways o la
Bristish Steel. La privatización a
mansalva de los servicios públicos deterioró letalmente la Sanidad y la
Educación Pública, así como los transportes (en especial los ferrocarriles)
además de hacerse tambalear a la BBC, abriendo una brecha absurda entre los
ricos y los menos afortunados. Convencida de que la paz sólo podía defenderse
mediante el armamento nuclear, se definía como política de convicciones más que
de consensos. Su mundo estaba dividido en buenos y malos, siendo éstos los que
no opinaban como ella, y peores si eran de su propio partido. El Estado es el
problema, no la solución.
Rechazada por
sus copartidarios conservadores machistas, tanto por su clase social media-baja
como por su género, se consolidó como líder de su partido con la guerra de las
Malvinas (Falklands, la rendición fue
en la isla de Georgia), que duró 73 días, del 2 de abril al 14 de junio de 1982,
en la que se enroló el príncipe Andrés (toma marketing!) aunque su apelativo de
Dama de Hierro se lo ganó con su intolerancia en materia impositiva. Ganó tres
veces las elecciones, el 3/5/79, el 9/6/83 y el 11/6/87.
Para Thatcher la sociedad no existía, sólo veía hombres, mujeres y familias. A pesar de su probado euroescepticismo (“todos los males nos vienen de Europa; todos los bienes nos llegan de los países angloparlantes”), ningún político cedió a la UE tanta soberanía como ella. Por puro pragmatismo. Y en cuanto a Irlanda llegó a admitir la eventual unión de las dos, independientes de Gran Bretaña.
Entre sus frases
hay una que destaca en su profesión política: “mi tarea no acabará hasta tanto
el partido laborista se haga capitalista”. Pero quizás explique mejor su
ideología el hecho de ser hija de tenderos, pues por un lado su tarea se vio
culminada como Baronesa de Kesteven, y por otro en la tienda de sus padres no podía gastarse
ni un euro por encima de lo que ingresaba cada día, lo que justifica su miope y disparatada
política económica austérica: la del
ajuste presupuestario por encima de todo, tan nefasta para los pobres como
eficaz para la desigualdad social. La misma que siguen ahora a pies juntillas los
peligrosos Weidmann en Alemania y Europa, y Rajoy, su monaguillo, o vicario, en
nuestra España. Pues la Dama de Hierro renegó de sus orígenes humildes y de los pobres a los que nunca protegió. Otra frase suya: “from a
give-it-to-me to a do it yourself” ("del dámelo a mí al gánatelo por ti mismo”). O
esta otra: “Nadie recordaría al buen samaritano si sólo hubiera tenido buenas
intenciones. También tenía dinero”. En todo caso le daremos una de cal: “si quieres que se diga algo, pídeselo a un hombre; pero si quieres que se haga, pídeselo a una mujer".
Así que demos
a dios lo que es de dios, al César lo que es del César y a los políticos una
patada en el trasero y, si es posible, dos.
Su marcha al Más Allá coincide con la de José Luis Sampedro. Qué diferentes! Este con los libros de Keynes y
el clamor de los pobres debajo del brazo y ella con el de Friedman y la escuela
de Chicago. Dale duro, José Luis.
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Aportación de un seguidor: Gentes de Briston y
Glasgow.se manifiestan exigiendo que el funeral de la Baronesa de Kesteven y Dama de Hierro, Margaret Thatcher, no lo subsidien con fondos públicos, sino que se lo pague ella misma y su familia.



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