La Mentira instituida y la falsa Regeneración
Hablábamos ayer de la "mentira instituida". Esto es, la mentira como institución. Nuestros políticos saben de sobra que nosotros sabemos que mienten. Y que, a pesar de eso, sus votantes redoblan la fidelidad y los votos cuanto más los oyen mentir. No creo que se calienten los cascos estudiando las profundas contradicciones de ese galimatías. Son prácticos. Y si ven que la cosa así funciona, hale, a mentir, a diestro y siniestro, sin plantearse problemas de conciencia, o de coherencia, y menos aún de moralidad. Dónde están las pruebas? a ver, dónde están las puebas? El éxito santifica todo lo que hayan hecho para conseguirlo.
Cuando Esperanza Aguirre, con tal de segarle la hierba a su odiado colega Rajoy, lanza la mentira de la re-ge-ne-ra-ción, sin creerse lo que dice, mata dos pájaros de un tiro. Por un lado, como ya dijimos hace unos días en este mismo blog, se camufla entre el clamor ciudadano diciendo al personal lo que éste quiere oír, y por el otro lanza un globo sonda sobre la necesidad de remodelar la cúpula de su partido al tiempo que se ofrece como futura Presidenta del Gobierno, o al menos como futura candidata en las próximas elecciones.
En cuanto a la necesidad de regeneración de la vida política, no bastará con reemplazar a estos políticos por otros más honestos. No va a ser fácil, no se van a dejar. Pero ese día, si llega (inshalá), si queremos que dure la regeneración, tendremos que empezar el saneamiento por nosotros mismos. Una sociedad cívica que pague el IVA al fontanero no podría soportar toda la miseria que estamos padeciendo, el poder se desmoronaría sin más, por fata de consistencia. Pero si no abandonamos la picaresca en nuestra vida cotidiana, seguiremos admirando (por envida inconsciente) y votando, por absurdo que parezca, a estos representantes del Chorizo.

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