(Incumplimos nuestro propósito de no publicar textos ajenos por la apremiante necesidad de difundir el que sigue. Lo incomprensible del caso es que después de esta publicación, el presidente del Gobierno no se haya escondido debajo de la cama ni se lo haya tragado la tierra)
"Rajoy es tonto y analfabeto"
(Lucía Etxebarria, 4 de febrero, 2013, Ciencia y Espíritu)
Hace un año escribí un
artículo que tenía por título “La infanta Cristina es tonta y analfabeta”. La
versión suavizada del artículo no se pudo publicar en ninguna parte. Así que
escribí una versión hardcore del
artículo y lo colgué en mi perfil de Facebook. El perfil de Facebook fue
desactivado. Más tarde colgué el artículo en una web. Y la web fue hackeada. Pero eso no frenó el avance
del texto. El caso es que el artículo corrió de un lado a otro, vía mail, vía
redes sociales, y muchísima gente lo ha leído. Ojalá pasase lo mismo con este
artículo.
Señor Rajoy:
Usted
es tonto.
Si
le birlan 22 millones (suponemos que bastante más porque esto es la punta del
iceberg) y usted ni se entera, es tonto.
Si
en su partido corren los sobres de dinero negro como la cocaína en un afterhours y usted ni se entera, usted
es tonto.
Si
usted ve normal que el marido de Andrea Fabra, elegido A DEDO, escogiera para
gestionar los análisis clínicos de la Comunidad a la empresa de la que es
consejero, y que cuando, ocupando aún el cargo en la Comunidad, decidiera
privatizar esos análisis; si usted ve normal lo del ático en Marbella del señor
González, usted es tonto.
Y
si usted es tonto, me pregunto cómo va a sacarnos de la crisis.
Ah…
que no nos ha sacado.
Ah…
que estamos peor que antes.
Ah…
que están ustedes cerrando urgencias, privatizando sanidad, denegando becas
escolares y echando a gente de su casa.
Ah…
que en comparación con usted, Zapatero empieza a caernos hasta bien.
Señor
Rajoy, los del partido rival de usted tampoco son muy listos que digamos. Que
en Andalucía también van perdiendo dinero como locos. Que sí, que lo sabemos.
Lo
que yo no puedo entender es que una señora que hasta ahora ha estado casada con
un ministro al que ha elegido usted, una señora que trabaja para una televisión
controlada por usted, una señora, pues, afín a su partido (a Edurne Iriarte me
refiero), me venga poco menos que a soltar ayer que lo que pasa en su partido
no es para tanto porque al fin y al cabo el PSOE ha hecho lo mismo con los
ERES. Y que, a su lado, otro tertuliano también afín a su partido tuviera la
desfachatez de venir a decir que aquí en España quien más quien menos casi todo
el mundo es corrupto y que eso es una cosa de la idiosincrasia del país. Idioticracia,
más bien.
Señor
Rajoy: cada vez que alguien de su partido me viene a hablar de los ERES de
Andalucía para justificar lo que pasa en su partido lo que me viene a decir es
que aquí en España la corrupción es la norma, no la excepción,
y que entonces nos tenemos que apoquinar con lo que hay. Que no podemos tener
sanidad, becas escolares de comedor, urgencias rurales etc… porque aquí robar
dinero es lo normal. ¿Usted se imagina que la defensa de José Bretón se
argumentara en que también asesinaron a Marta del Castillo y a sus asesinos no
les ha venido a pasar casi nada?
Señor Rajoy: A mí no me vale que la
señora Cospedal me diga que en el PP “quien la hace la paga”. No me lo creo.
Repito: No me lo creo. Mentira podrida.
Le recuerdo que en el PP se indulta a
los corruptos. Han indultado ustedes a Tomás Gomez Arrabal, exalcalde de la
localidad malagueta de Valle de Abdalajis, condenado por corrupción, y con él a
tres concejales condenados por delitos continuados de prevaricacion. Los cuatro
eran militantes del Partido Popular. Salvaron de la cárcel a: Josep
Maria Servitje (ex-secretario general del Departamento de Trabajo de la
Generalitat) y a Víctor Manuel Lorenzo Acuña
(empresario) que desviaron fondos mediante el encargo de informes inútiles. Eso
lo hicieron cuando aún eran socios de los convergentes. Indultaron a Constancio
Alvarado, ex-secretario de la subdelegación del Gobierno en Cáceres, a José
Manuel Sánchez Donoso y a Luis Calle Fernández, que habían sido condenados en
2010 por vender permisos falsos a inmigrantes. Indultaron a Miguel Escudero
Arias-Dávila, tras ser condenado por la Audiencia Provincial de Madrid como
autor de un delito continuado de falsedad en documento mercantil en concurso
con un delito de estafa. Han indultado ustedes a políticos, banqueros y
empresarios… Y a cuatro mossos de
escuadra condenados por torturas, en una decisión que ha soliviantado de tal
forma a los jueces que casi 200 han firmado un documento en el que acusan al
Ejecutivo de dinamitar la división de poderes (ahí es ná) con una decisión
“abusiva” y “éticamente inasumible”.
En
el PP el que la hace no la paga.
Cobra.
Y
en negro.
Por
si esto no fuera prueba de que en el PP el que la hace no es que la pague, sino
que cobra, le recuerdo a usted el escandaloso nombramiento
de un hombre de La Caixa para la Sala de lo Civil del Tribunal Supremo. Sí,
la misma sala que acabará juzgando las preferentes, las cláusulas suelo y otros
abusos bancarios. Un autoblindaje del establishment.
Y ¿tengo que recordarle que en 2011 el partido Popular reclamó el archivo de
las actuaciones contra Bárcenas en el caso
Gürtel? Y por cierto, no, no me olvido de que cuando gobernaba el PSOE
también se indulta a los corruptos, no lo olvido.
Señor Rajoy: De nada sirve legislar si
los mismos que legislan garantizan la impunidad de los corruptos. Pero
para rizar el rizo, pretende usted llevar adelante una reforma penal según la
cual… despojarían al Juez Instructor de toda competencia, dejando en manos
de la Fiscalía todas las diligencias de los sumarios. ¿Qué significa esto? Pues
que el sumario pasa de controlarlo un señor que, en teoría, es independiente, a
uno que está regido por el principio de Obediencia Jerárquica, y cuyo jefe
supremo es, ¡oh, sorpresa!, el Ministro de Justicia. Sustituirían el
Principio de Legalidad, que preside nuestro Derecho, por el de Oportunidad. ¿Qué
significa esto? La diferencia radica en que el primero, de manera sencilla,
obliga a perseguir de oficio todo hecho que revista indicios de criminalidad,
mientras que el segundo se basa en la economía de medios, o sea:
se persigue… si compensa,
o si interesa. Viene a decir que, dependiendo de quién sea el posible
imputado y posteriormente procesado y condenado, se investiga, o se deja pasar.
Ya se sabe: me debes un favor de los grandes… y ya te lo cobraré.
Todo
esto es lo que tiene en mente el Gallardón, pero no por iniciativa propia, no… Porque
estas medidas cuentan con el entusiasta apoyo de la clase política. Y es que
suponen el fin definitivo a sus problemas judiciales. Es decir, esta reforma
penal les viene bien a todos los corruptos: a los del PSOE, a los suyos, a los
de CiU y a los que vayan por libre.
Señor
Rajoy:
Si
usted no se ha enterado de que su partido está corrupto hasta la médula, usted
es tonto. Si de verdad me dice que su tesorero puede birlarle cuatro mil
millones de pesetas y usted no alberga la más mínima sospecha, es usted muy
bobo.
Y
sí, me creo lo que dicen ustedes de que en el PSOE tampoco están mucho mejor. Y
sí, de verdad, me creo que Pujol tenga cuentas en Suiza, porque, si no, no se
explica de dónde saca pá tanto como
destaca su hijo, yo al menos no me explico cómo Oriol y sus hermanos (una nueva
versión de Rocco y sus hermanos) son miembros de al menos 73 empresas, y por
qué todas ellas están relacionadas de una forma u otra con encargos de la
Generalitat… Me lo creo, de verdad que me lo creo. Eso es lo peor: que me lo
creo.
Pero
que el partido de al lado también sea corrupto no hace que el suyo deje
de serlo. Y lo que a mí me queda claro es que usted no está haciendo
nada, pero nada, para luchar contra la corrupción, y sí mucho por afianzarla.
Por
lo tanto señor Rajoy, usted miente. Usted no tiene ninguna intención de luchar
contra la corrupción.
Le
recuerdo a usted que la organización no gubernamental Access Info Europe,
que lucha por la transparencia informativa, le preguntó a usted, sí, a usted,
señor Rajoy, cuáles eran las medidas que ha adoptado España para luchar contra
la corrupción. En realidad se lo preguntó a su antecesor, pero resulta que la
pelota le rebotó a usted. Usted la rebotó a su vez al Ministerio de Justicia.
Allí, el Supremo sostuvo que los datos solicitados son una forma de pedir
explicaciones al Ejecutivo y no una petición de información en sí. Y Access
Info Europe fue condenada por el Tribunal Supremo a pagar 3.000 euros de
costas por querer conocer las medidas que ha adoptado España para luchar contra
la corrupción.
Señor
Rajoy: España es, precisamente, el único país europeo de más de un
millón de habitantes que no tiene una legislación que ponga coto al secretismo
de la Administración y abra los archivos de todas las instituciones que reciben
fondos públicos.
Y
ahora ya no me dirijo al señor Rajoy sino a vosotros que me estáis leyendo.
Esto
se puede y se debe acabar.
La
crisis en España no es una crisis financiera, es una crisis moral.
Y
hemos llegado a un punto en el que esto se debe parar.
Y
se puede parar.
Se
puede exigir al gobierno del Señor Rajoy o al que venga después que tome
medidas para que esto pare.
Medidas
tan simples como:
- Que el indulto,
tal y como está concebido, desaparezca. Que el Gobierno tenga que dar
explicaciones claras sobre a quién indulta y por qué. Para que deje de ser la
puerta por la que se escapan los corruptos.
- Que no se lleve
a puerto la Reforma Penal proyectada por Gallardón.
- Que se imponga la
transparencia informativa: se deberían facilitar datos de todas las
obras públicas que cada ayuntamiento acomete.
- Que se imponga la
conservación de documentos.
- Que se imponga la prohibición
de aceptar regalos.
- Que se imponga que
cualquier compra que realicen las Administraciones Públicas debería estar
ejecutada a precios de mercado e incluir, necesariamente, al menos tres
ofertas de proveedores diferentes, para poder elegir la más adecuada.
- Que se imponga
la transparencia total de las Administraciones Públicas: que cualquier
decisión tomada por un funcionario dentro del cumplimiento de su profesión
pueda ser conocida por el resto de ciudadanos, excepto por cuestiones
relacionadas con la seguridad. Y así, ningún miembro de la Administración
podría negarse a satisfacer las necesidades de información no sólo de los
periodistas, sino de los votantes.
- Que se imponga
la ausencia de cargos de designación política: actualmente en todo el
territorio nacional existe un elevado número de cargos cuya designación ha sido
realizada sin ningún criterio de méritos. La hermana de Esperanza, el marido de
la Fabra (sí, ese que siendo Consejero de Sanidad nombrado a dedo privatiza los
análisis clínicos y luego consigue que sea su empresa la que se lleve la
millonaria concesión de esos análisis), etc, etc. La guinda del pastel la pone
una alcaldesa que no ha sido votada.
- Que se impongan las pruebas
objetivas: para cubrir el lugar de los altos cargos de las
Administraciones Públicas deberían realizarse pruebas objetivas, en lugar de
ser por designación partitocrática. Estos cargos deberían designarse
por méritos propios, nunca por “soy pariente de, novia de, amante de,
prima de, la hermana de…”.
- Que la remuneración
de los sueldos públicos sea homogénea: no es lógico que un concejal en
Alcalá de Henares pueda cobrar diez veces más que uno en Pontevedra, por
ejemplo. Y debería ligarse a factores económicos medibles con el índice de
precios de consumo (IPC).
- Que se imponga la homogeneidad
de sueldos: los políticos no deberían jamás poder decidir sus propios sueldos.
- Que se imponga la
incompatibilidad del cargo público con el ejercicio de actividades privadas
relacionadas directamente con los asuntos en que tenga que intervenir por razón
de su cargo.
Es
decir,
Un
político no debería, por ley:
- pertenecer a consejos de
administración u órganos rectores de empresas cuya actividad esté relacionada
con las que gestione el ayuntamiento;
- desempeñar cargo
representativo o ejecutivo en sociedades concesionarias, contratistas de obras,
servicios o suministros, arrendatarias o administradoras de monopolios o con
participación o aval del sector público local;
- tener participación
superior al 10 por ciento en el capital de dichas empresas.
Y
ya de paso, acabe usted con la amnistía fiscal. Si esa
amnistía consiguió recaudar 85 millones de euros y diez eran de Bárcenas, es
como para creer que hizo usted la ley a medida de su tesorero.
Y
por supuesto. Que los delitos de corrupción NO PRESCRIBAN,
para que su (ex) amigo Bárcenas no pueda irse de rositas.
Tan simple como esto.
Se puede y se debe exigir.
«No es una crisis, es una estafa», oímos
decir desde hace meses. Es una historia de robo, de complicidad, de sumisión, de ignorancia
generalizada y de maniobras de distracción.
Cuando
los valores morales en una sociedad son la codicia desaforada, el consumismo,
la frivolidad, el sensacionalismo, el culto a la apariencia, el culto al
cuerpo, el yo-mí-me-conmigo, el hedonismo, el solipsismo, el egoísmo, el
ni-lo-sé-ni-me importa, el no-leo-periódicos-porque-me-aburro-y-yo-sólo-leo-el-cuore,
porque la frivolidad-es-muy-moderna; cuando cada uno barre para casa y
únicamente mira por lo suyo y le interesa menos que cero el bien común; cuando
a los corruptos no sólo no se les condena sino que se les premia y se les
admira y se les vuelve a votar; cuando las palabras ética y moral se pasan de
moda, cuando ocurre todo esto, antes o después el sistema cae. Y se polariza: los ricos se hacen mucho más ricos; y los
pobres, más pobres.
Hemos llegado a un punto en el que la
única manera de salir adelante es desde la información y la exigencia. Todos
podemos salir a la calle a exigir una Ley de TranSparencia y una Ley
Anticorrupción serias. Y ha llegado el momento de hacerlo.
Si
estás de acuerdo, haz correr este texto como hiciste correr el de la Infanta.

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