jueves, 15 de marzo de 2012

245. reflexiones y otros disparates del día (15/3/12)

Con la iglesia hemos topado, amigo Sancho

1. Gallardón exhibicionista
 Crecido como está nuestro mancebo, su exhibicionismo no conoce límites.La última (por ahora): "los crucifijos en los centros públicos son un símbolo de paz". Un símbolo, más que un signo, emocional, identificativo en lo cultural. Si es que lo que no se le ocurra a este chico... Claro que si de símbolos de paz se trata, mejor colgariamos la foto de John Lennon, o de Nelson Mandela, o de Mahatma Ghandhi, o de Luther King... De este modo no reforzaríamos de un modo tan impúdico la ilegal confesionalidad. Ya lo decía su padre, reconocido abogado y político conservador. "Conservador, yo? Esperen ustedes a conocer a mi hijo, ése sí, ése sí que es conservador".

2. Otras teologías
El obispo de Palencia, monseñor Esteban Escudero, en un subidón de celo profesional, ha mostrado reflejos autoritarios inmiscuyéndose en asuntos que no son de su incumbencia. Ha difundido una nota contra el teólogo Juan José Tamayo y la conferencia que impartirá en la Universidad de Palencia sobre el tema Otra teología es posible. "No está con nosotros", ha proclamado enfáticamente. Como si nadie se lo preguntara y a alguien le importara. Eso que gana la conferencia. Si el motivo para pronunciarse de este modo es para hacer público que Tamayo "no forma parte de la comunidad eclesial", insiste el presbítero preboste, entonces quién le ha dado vela en este entierro? La editorial de cierto diario opina que el obispo "ha demostrado cómo se obstaculiza el pensamiento libre con ese comunicado mezcla de autoritarismo, resentimiento y delación".

3. Miedos
Un modo eficaz de crear miedos es generar, o inducir, violencia, enfrentando a los ricos contra los pobres, que son unos vagos y unos pringaos, a trabajadores en activo contra los parados que son la niña de los ojos del gobierno, a desposeídos contra conservadores que si lo son es porque tendrán algo que conservar, a policías con ciudadanos, al primero que se mueva le parto el lomo. A la crispación política que ejercieron ininterrumpidamente cuando estaban en la oposición, ahora le sucede la confrontación social y cívica total, a todos los niveles. Una vez conseguida la desbandada (“pánico, que les entre el pánico!” era el objetivo-consigna de la policía en Barcelona) los que gritan “sálvese el que pueda” son ellos mismos los que provocan el naufragio. Y del miedo a la sumisión hay menos que un paso. La máxima sumisión la encontramos en los creyentes religiosos, incapacitados de reaccionar contra el bloqueo mental en que se hallan como efecto del terrorismo de conciencia. De este modo el miedo no es sólo efecto de una situación dada, sino un instrumento del ejercicio del poder.

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