
1. La larga sombra del ex-presidente
Una de las primeras decisiones del PP (ya sé, ya sé, del fiscal general, a instancias de un periodista pendenciero) al ganar las elecciones fue reabrir el caso del 11M, el atentado terrorista que sufrimos como consecuencia de la decisión del entonces presidente del gobierno de entrar en la guerra de Irak. El ex-presidente forzó su interpretación de que fue un atentado de ETA para desligarse de la verdadera causa, pero por más que lo intentó, no hubo manera. Ya puestos, rizando el rizo, los terroristas habrían actuado en connivencia con Rubalcaba para desalojar al PP de su legítimo gobierno, lo que convertiría la victoria del PSOE en un golpe de Estado con acciones terroristas. Que no? que me he pasado? Y ahora reabren el caso. Atemos otro cabo. El cabecilla del caso Gürtel fue invitado a la boda de la hija del ex-presidente. Investigado el caso Gürtel por el juez Garzón, éste es fulminado del cuerpo judicial del modo más ignominioso. Como el caso Gürtel está asociado a la financiación irregular del PP, la cúpula de la ONIF (fraudes fiscales) es descabezada de un hachazo. Los policías que investigaron esta trama, son trasladados de inmediato. Tienen toda la pinta de los asesinatos por ajustes de cuentas de los años 20 entre las mafias de Chicago y Nueva York. Estos gestos tan contundentes parecen más propios del ex-presidente que del actual jefe del gobierno (o debería utilizar el término “jefe” para el primero?). Si estas sospechas están fundadas, cómo es posible que este señor de cabeza achaplinada y calzado acharolado tenga tanto poder sin el bastón? Porque mira que es bajito.
Dado que en el léxico actual no se identifican género y sexo, o desdoblamos (innecesariamente) todas las palabras o las hacemos epicénicas, esto es, de un solo género aplicables tanto a los de sexo masculino como femenino. Aceptando que las modificaciones en la lengua se quedarían en nada si no modificaran la actitud social, aunque por retroalimentación admitimos que pueden influir en ella y por tanto de algo serviría, el debate se abre sobre si procede modificar el lenguaje, o más bien los valores sociales, o ambos. Cuál sería el peligro de poner todo el énfasis en los cambios lingüísticos? ninguno, sólo que el esfuerzo pudiera ser baldío. En todo caso algo hay que hacer para evitar que la médica sea simplemente la mujer del médico o la jueza la del juez.
3. El agua como bien escaso
¿Es el agua un bien común, como lo ha sido siempre, que merece una gestión pública, o es un mero hecho económico que debe ser privatizado cuanto antes? El 70% del consumo de agua dulce a nivel mundial es para usos agrícolas. Ante el nuevo fenómeno de acaparamiento de tierras por las multinacionales con la puesta en funcionamiento de la “agricultura industrial” dedicada a los agro-combustibles y a los cultivos de exportación, a gran escala, miles de familias de campesinos se exilian de sus tierras por inviables. Y el agua ya se trata como un producto más, un coste, un recurso escaso, pero sólo propiedad de quien la adquiere y utilizable por quien la paga.


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