1. El miedo como arma política
(y financiera, y religiosa… recuerden “la religión como terrorismo de conciencia”, pero centrémonos en el epígrafe) Es Lakoff, entre otros muchos, quien nos avisa que “el miedo es un instrumento sumamente poderoso que el neoliberalismo lleva alentando como marco de interpretación clave para entender la realidad
y definirla”. Para qué? Para dominar y esclavizar más todavía a la clase asalariada que hay que estrujar al máximo (cuidando, eso sí, que no llegue a reventar), lo cual la hace más dócil, resignada y sumisa. El miedo paraliza y, acuciando la integración en el grupo, infunde un temor y rechazo al extranjero, al gasto público, a la inseguridad más genérica y al terrorismo más genérico, si cabe, todavía. Vulnerables y manipulables, desconfiando los unos de los otros (especialmente en el mercado interbancario) y bloqueados por el miedo aceptamos los ajustes y medidas que en situaciones normales rechazaríamos con firmeza. Los miedos venden más y por eso su mejor aliado son los medios de comunicación que amplifican el volumen del terror. El miedo se combate con información, enfrentándonos a él, lo cual lo difumina, como humo que es. “Sin trabajo, sin futuro, sin casa, sin miedo” reza una pancarta del 15-M, señalando lo subversivo y movilizador que es simplemente perder el miedo. Ni a la iglesia ni a los ricos les ha gustado nunca la alegría en la casa de los pobres.
2. Doctores tiene el gobierno
titula Isaac Rosa su columna en El Público del pasado domingo 8 de enero. Y lo glosa como sigue: “economía enferma, contagio en Europa, inyecciones de dinero, se recetan medidas, taponar la hemorragia, adelgazar el sector público, indigestión por los activos tóxicos bancarios, sangría del paro, medidas dolorosas, terapias profilácticas…, la austeridad compulsiva, la economía ciclotímica", maníaco-depresiva, obsérvense si no sus ciclos imprevisibles, incluso caprichosos. Pero quién es el médico aquí? aquél a quien no le tiembla el pulso cuando blande el bisturí… porque está legitimado por los votos conseguidos en las urnas, legitimado para hacer cuanto le venga en gana y sin oposición suficiente que pueda controlarlo. Así que amigos, ojo, que "no empuña un bisturí sino una sierra eléctrica, salgamos de la camilla antes de que nos abran en canal, pues el cirujano es en realidad un matasanos”, mejor dicho, un enterrador que hunde la economía en el fango de la depresión. Aunque mucho me temo que, socorrooo! nos han atado bien a la mesa de operaciones al menos por 4 años, si es que llegamos vivos.
3. Dogmas que son mentiras (como casi todos,
pero éstos como efecto de confundir los mercados financieros con la economía real)
El periódico Público, en un canto de cisne que esperamos se repita (es decir, que no muera) denuncia los siguientes dogmas en vigor hasta estos días y que ya no se sostienen: 1. Que siempre sea bueno que suba la bolsa (en el mercado financiero). Como ejemplos de esta falacia (sofisma mal-intencionado) sirvan las subidas de las acciones de HSBC o de Cisco cuando despidieron a 25.000 y 10.000 empleados respectivamente, o la previsión del aumento de paro en el 2012 al tiempo que subirán las acciones entre un 6 y un 10%; 2. Abaratando el despido las empresas invierten y generan empleo. Sin comentario. Lo que generan de verdad es más desigualdad. En España el despido es ya prácticamente libre. Así vamos
3. Los recortes presupuestarios calman a los mercados. Basta con que echemos un vistazo alrededor. Y no hace falta remontarse a 1929 ó 2007, lo vemos cada día. Es al revés, justamente al revés: los recortes bloquean el crecimiento, aumentando la desconfianza que está en la base de las crisis financieras. Los inversores aplauden los ajustes presupuestarios y luego se irritan por la falta de crecimiento, sin percatarse de que lo último es consecuencia necesaria de lo otro. 4. Lo peor que le puede ocurrir a un país es que no pague su deuda. El default es malo, sí, pero no lo peor. Islandia se negó a pagar, encarceló a sus acreedores y, con ello, o a pesar de ello, creció un 2,5% en el 2011 y redujo su tasa de paro en 1,5. Y si Grecia no puede pagar es por tener su deuda en euros! Y aunque así fuera, repetimos una vez más, ¿qué diablos tiene que ver la histeria financiera con la economía real, a saber, la producción y el empleo? 5. El euro es irreversible. Eso creíamos todos. Pero hoy muchos lo cuestionamos. Incluso en el caso de Grecia llegamos a animarles a salir de su cárcel-eurozona. 6. La desigualdad propulsa la economía. Esta sí que tiene gracia si no fuera por sus efectos asesinos. Ojo al dato: los dos momentos de mayor desigualdad en USA fueron 1928 y 2007, justo antes de que estallara el caos en los mercados financieros. Lo que ocurre realmente es que con el acaparamiento de los beneficios por los pocos de siempre, disminuye la producción y el consumo, los asalariados faltos de recursos han de acudir al crédito, lo que genera una pirámide de deuda, y los privilegiados, faltos de aliciente para la inversión en la
economía real (la producción de bienes y servicios), se divierten (en el sentido de desviarse) hacia zonas más rentables como son las burbujas especulativas. Y aunque fuera verdad, que no lo es ni por asomo, este dogma, tan injusto como ineficiente, sería la mayor barbaridad, la justificación más perversa para la acumulación de la riqueza. 7. Ni es posible ni conveniente subir los impuestos a los ricos. Hele! Lo dijo Blas, punto redondo. De nuevo otra burda auto-justificación sin fundamento. Este aserto no sería aceptable ni siquiera en el supuesto de que las fortunas huyeran a otros paraísos. Si será disparatada que hasta los ricos han protestado contra los sistemas fiscales vigentes por sus privilegios vis a vis las clases asalariadas. 8. Son los gurús los que aciertan. Por lo mismo, podrían añadir los esotéricos horóscopos. Dice bien Xavier Vidal-Folch que el gurú Rubini con su mano académica vaticina lo peor, para que así suceda, mientras su mano financiera recoge el beneficio cuando sucede. Nos remitimos a la entrada 2 de este blog 186 del pasado 6 de enero sobre la maldición de Casandra. 9. El que la hace la paga. Je! Ojalá! Lo han hecho en Islandia. Pero miren los altos cargos en las autoridades monetarias de EE.UU, los mismos que ocasionaron la debacle en el 2008. Y no hace falta irse tan lejos: nuestro ministro actual de Economía, Luis de Guindos, el director del BC, Mario Draghi, o el primer ministro italiano Mario Monti, dirigieron Goldman Sachs o Lehman Brothers. 10. El futuro de las pensiones está en el sector privado. Las amenazas contra los fondos de pensiones son más fuertes en el sector privado que en el público. Y es más, cuanto peor lo pasan más arriesgan en mercados de renta variable para intentar una mayor rentabilidad en las inversiones de sus indefensos pensionistas.
(y financiera, y religiosa… recuerden “la religión como terrorismo de conciencia”, pero centrémonos en el epígrafe) Es Lakoff, entre otros muchos, quien nos avisa que “el miedo es un instrumento sumamente poderoso que el neoliberalismo lleva alentando como marco de interpretación clave para entender la realidad
y definirla”. Para qué? Para dominar y esclavizar más todavía a la clase asalariada que hay que estrujar al máximo (cuidando, eso sí, que no llegue a reventar), lo cual la hace más dócil, resignada y sumisa. El miedo paraliza y, acuciando la integración en el grupo, infunde un temor y rechazo al extranjero, al gasto público, a la inseguridad más genérica y al terrorismo más genérico, si cabe, todavía. Vulnerables y manipulables, desconfiando los unos de los otros (especialmente en el mercado interbancario) y bloqueados por el miedo aceptamos los ajustes y medidas que en situaciones normales rechazaríamos con firmeza. Los miedos venden más y por eso su mejor aliado son los medios de comunicación que amplifican el volumen del terror. El miedo se combate con información, enfrentándonos a él, lo cual lo difumina, como humo que es. “Sin trabajo, sin futuro, sin casa, sin miedo” reza una pancarta del 15-M, señalando lo subversivo y movilizador que es simplemente perder el miedo. Ni a la iglesia ni a los ricos les ha gustado nunca la alegría en la casa de los pobres.2. Doctores tiene el gobierno
titula Isaac Rosa su columna en El Público del pasado domingo 8 de enero. Y lo glosa como sigue: “economía enferma, contagio en Europa, inyecciones de dinero, se recetan medidas, taponar la hemorragia, adelgazar el sector público, indigestión por los activos tóxicos bancarios, sangría del paro, medidas dolorosas, terapias profilácticas…, la austeridad compulsiva, la economía ciclotímica", maníaco-depresiva, obsérvense si no sus ciclos imprevisibles, incluso caprichosos. Pero quién es el médico aquí? aquél a quien no le tiembla el pulso cuando blande el bisturí… porque está legitimado por los votos conseguidos en las urnas, legitimado para hacer cuanto le venga en gana y sin oposición suficiente que pueda controlarlo. Así que amigos, ojo, que "no empuña un bisturí sino una sierra eléctrica, salgamos de la camilla antes de que nos abran en canal, pues el cirujano es en realidad un matasanos”, mejor dicho, un enterrador que hunde la economía en el fango de la depresión. Aunque mucho me temo que, socorrooo! nos han atado bien a la mesa de operaciones al menos por 4 años, si es que llegamos vivos.
3. Dogmas que son mentiras (como casi todos,
pero éstos como efecto de confundir los mercados financieros con la economía real)
El periódico Público, en un canto de cisne que esperamos se repita (es decir, que no muera) denuncia los siguientes dogmas en vigor hasta estos días y que ya no se sostienen: 1. Que siempre sea bueno que suba la bolsa (en el mercado financiero). Como ejemplos de esta falacia (sofisma mal-intencionado) sirvan las subidas de las acciones de HSBC o de Cisco cuando despidieron a 25.000 y 10.000 empleados respectivamente, o la previsión del aumento de paro en el 2012 al tiempo que subirán las acciones entre un 6 y un 10%; 2. Abaratando el despido las empresas invierten y generan empleo. Sin comentario. Lo que generan de verdad es más desigualdad. En España el despido es ya prácticamente libre. Así vamos
3. Los recortes presupuestarios calman a los mercados. Basta con que echemos un vistazo alrededor. Y no hace falta remontarse a 1929 ó 2007, lo vemos cada día. Es al revés, justamente al revés: los recortes bloquean el crecimiento, aumentando la desconfianza que está en la base de las crisis financieras. Los inversores aplauden los ajustes presupuestarios y luego se irritan por la falta de crecimiento, sin percatarse de que lo último es consecuencia necesaria de lo otro. 4. Lo peor que le puede ocurrir a un país es que no pague su deuda. El default es malo, sí, pero no lo peor. Islandia se negó a pagar, encarceló a sus acreedores y, con ello, o a pesar de ello, creció un 2,5% en el 2011 y redujo su tasa de paro en 1,5. Y si Grecia no puede pagar es por tener su deuda en euros! Y aunque así fuera, repetimos una vez más, ¿qué diablos tiene que ver la histeria financiera con la economía real, a saber, la producción y el empleo? 5. El euro es irreversible. Eso creíamos todos. Pero hoy muchos lo cuestionamos. Incluso en el caso de Grecia llegamos a animarles a salir de su cárcel-eurozona. 6. La desigualdad propulsa la economía. Esta sí que tiene gracia si no fuera por sus efectos asesinos. Ojo al dato: los dos momentos de mayor desigualdad en USA fueron 1928 y 2007, justo antes de que estallara el caos en los mercados financieros. Lo que ocurre realmente es que con el acaparamiento de los beneficios por los pocos de siempre, disminuye la producción y el consumo, los asalariados faltos de recursos han de acudir al crédito, lo que genera una pirámide de deuda, y los privilegiados, faltos de aliciente para la inversión en la
economía real (la producción de bienes y servicios), se divierten (en el sentido de desviarse) hacia zonas más rentables como son las burbujas especulativas. Y aunque fuera verdad, que no lo es ni por asomo, este dogma, tan injusto como ineficiente, sería la mayor barbaridad, la justificación más perversa para la acumulación de la riqueza. 7. Ni es posible ni conveniente subir los impuestos a los ricos. Hele! Lo dijo Blas, punto redondo. De nuevo otra burda auto-justificación sin fundamento. Este aserto no sería aceptable ni siquiera en el supuesto de que las fortunas huyeran a otros paraísos. Si será disparatada que hasta los ricos han protestado contra los sistemas fiscales vigentes por sus privilegios vis a vis las clases asalariadas. 8. Son los gurús los que aciertan. Por lo mismo, podrían añadir los esotéricos horóscopos. Dice bien Xavier Vidal-Folch que el gurú Rubini con su mano académica vaticina lo peor, para que así suceda, mientras su mano financiera recoge el beneficio cuando sucede. Nos remitimos a la entrada 2 de este blog 186 del pasado 6 de enero sobre la maldición de Casandra. 9. El que la hace la paga. Je! Ojalá! Lo han hecho en Islandia. Pero miren los altos cargos en las autoridades monetarias de EE.UU, los mismos que ocasionaron la debacle en el 2008. Y no hace falta irse tan lejos: nuestro ministro actual de Economía, Luis de Guindos, el director del BC, Mario Draghi, o el primer ministro italiano Mario Monti, dirigieron Goldman Sachs o Lehman Brothers. 10. El futuro de las pensiones está en el sector privado. Las amenazas contra los fondos de pensiones son más fuertes en el sector privado que en el público. Y es más, cuanto peor lo pasan más arriesgan en mercados de renta variable para intentar una mayor rentabilidad en las inversiones de sus indefensos pensionistas.

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