jueves, 17 de noviembre de 2011

137. reflexiones y otros disparates del día (17/11/11)

1. Fe, esperanza y caridad, tres virtudes?
La fe puede dar tranquilidad, realmente la da, la tranquilidad del conformismo, la de negarnos la dignidad de pensar por nosotros mismos. Puede que sí, que dé la tranquilidad, pero no, yo no la quiero. La coherencia de Tertuliano es digna de aplauso: "credo quia absurdum". sólo que eso nos obliga a creer en todo lo absurdo por el hecho de ser absurdo, cabe algo más absurdo? Pero y la Esperanza? ésa sí que es un antídoto de la dignidad, un sedante para impedir la revuelta social, un señuelo para débiles mentales. La Esperanza con mayúsculas es la del Paraíso en la próxima vida, para aquellos que en ésta hayan sido buenos (los que hayan trabajado para sus amos sin protestar). Y sigo sin noticias de nadie que haya puesto una denuncia a las Iglesias por estafa de venta de parcelas en el Cielo. Pero anda que la Caridad! es el reverso de la Justicia. El paliativo para la mala conciencia. El mejor afrodisíaco para la noche del sabadete. Unas moneditas, y todo en paz. No cabría la caridad en una sociedad sin desigualdades sociales, más aún, las presupone, es sobre ellas que se asienta y alimenta. Un ejemplo: cuando el mundo entero se volcó caritativamente en 1973 con Bangladesh, con alimentos, mantas, dinero, medicinas... (y pozos que resultaron contaminados), los campesinos nativos tuvieron que quemar su producción y abandonar sus cultivos, condenando al país a una década de hambruna peor que la que habían intentado corregir. No me den una limosnita, por favor. Y si me corrigen diciéndome que por Caridad entienden el Amor, no me den palabras grandes, por favor. Fe, Esperanza y Caridad, contra ellas proclamemos el libre pensamiento, la verdad real y la justicia social. Si las tres, virtudes teologales (nada menos, con esos calificativos estoy de acuerdo, ya ven), sirven para adormecer a los esclavos, manuales tanto como mentales, que somos la inmensa mayoría, podemos llamarlas realmente virtudes a las tres?
2. La solución de Rajoy
Si trabajamos (o sea, si creamos empleos), pagaremos impuestos; y como el Estado de este modo ingresa más, se acaba el déficit presupuestario. Puro sentido común, remachó. Porque él no miente. Al pregonar que él no recortará la educación y la sanidad quiere sólo decir que esas competencias fueron transferidas a las CC.AA., y que de eso ya se encargarán las Aguirres y las Cospedales. "Educación para el empleo", adorna Gallardón, para ser productivo, para dar satisfacciones al patrón, no para pensar y menos aún para ser libres. Pero Rajoy no dice cómo va a crear empleo..., perdón, sí lo dice: "creando confianza" (suponemos que en él). Y sin  red! (o sea, sin impuestos). Así que comienza con el cuento de la lechera y termina exigiéndonos un acto de fe. En términos twitteros: sé cómo arreglar el problema del paro, haciendo que la gente trabaje; o: para salir de la crishis hay que dejar de estar dentro de ella. O este tío es imbécil, o nos trata como a imbéciles. Es como aquél de la entrada 106.2 del 16.10, recuerdan? que daba la solución de la crisis creando empleo, y así al mismo tiempo se cargaba los dos pájaros de un tiro. Lo ven? lo ven cómo la fe mueve patrañas? Casémonos, cariño, antes de que Rajoy gane las elecciones.
3. El capitalismo se desmelena
Gorgorito a estacazos con la bruja Ciriaca
Creo en el capitalismo, como herramienta económica, como creo en el mercado, incluso el auto-regulado, más aún, desregulado. Pero todo tiene un límite. Porque el mal del capitalismo, como el del mercado, es precisamente ése: que no tenga límites. Si regulamos los excesos del mercado (tales como las prácticas monopolísticas, las estafas-pirámides-burbujas... que son los que le impiden funcionar como tal mercado), es con él con el que se crea riqueza para que, mediante impuestos progresivos, se redistribuya, se pueda aumentar los sueldos, incluyendo los salarios paralelos, como son los seguros sociales, las pensiones, la sanidad, la enseñanza... No matemos la gallina de los huevos de oro. Pero pongámosle riendas, estribo y bozal. Si no, fíjense cómo se enrabia cuando se encabrita, como Gorgorito que en el guiñol le daba aquellos estacazos a la bruja Ciriaca, toma! toma! toma!: hunde gobiernos débiles, ahora ataca a los fuertes (después de Italia apuntan a Francia), impone desigualdades económicas y sociales, y todo para debilitar aún más a las clases oprimidas y enriquecer, aún más, a la elite económica y social. Parece como si, harto de mariconadas (paños calientes), el capital se haya decidido por un "se sieten! coño! a ver si se enteran de que aquí el que manda soy yo!". Y ha llegado el momento de pararle los pies, de sentarlo, y de enseñarle de una puta vez que aquí los que mandamos somos nosotros. (Por demagogia populista, que no falte)

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