domingo, 13 de noviembre de 2011

133. reflexiones y otros disparates del día (13/11/11)

1. Chivatos profesionales
Hace días que leí una noticia sobre una nueva ocupación en Corea del Sur: los chivatos profesionales. Las autoridades pagan a los denunciantes que graban o toman notas de infracciones, lugar y hora de las faltas cometidas, y luego cobran por ello. A la degradación que esta práctica conlleva por parte de los delatores se añade la dejación del servicio público policial que ve cómo la actividad privada lo substituye y además con eficacia. Javier Marías lo comenta arremetiendo contra su ejercicio al promover una inquina entre ciudadanos que se delatan y denuncian entre sí al tiempo que saca de ellos  los más bajos instintos. Estoy de acuerdo, en principio. Pero no del todo. Muchas detenciones de terroristas, por ejemplo, han sido posibles gracias a la colaboración ciudadana. Es más, la falta de colaboración cívica está sancionada en diversos supuestos por el código penal. Son frecuentes las recompensas que se ofrecen por atrapar a alguien (vivo o muerto, incluso). Lo que chirría es pagar por este ejercicio que promueve al delator profesional.
2. Farsas científicas
Un nuevo caso de fiasco entre científicos hace tambalearse la hierba bajo sus pies. No hay tesis científicas. Por paradigmáticas que puedan ser, no superan la fase de hipótesis que esperan ser falsadas por nuevos paradigmas que serán contradichos por otras nuevas y mejores. Y así desde Demócrito y Aristóteles hasta Einstein, cuyo espacio temporal está siendo sometido a revisión, pasando por Kepler y Newton. Y no digamos ya en las ciencias sociales. Lo que da carta de naturaleza a un científico para poder considerarlo como tal es su aceptación académica y sus publicaciones en revistas de prestigio. Una treintena de publicaciones en Science y Nature avalaban el prestigio de Diedrik Stapel, decano de la Facultad de Psicología de la Universidad de Tilburg (Holanda), que "demostró" la xenofobia como efecto de entornos estresantes o la agresividad por la ingesta de carne. Pero falseaba los datos. Otros apestados fueron el surcoreano Hwang Woo-suk, por su medicina regenerativa mediante clonación de células, o Hendrick Schön con su nanoelectrónica, o Víctor Ninov por su átomo pesado 118. Por no hablar de cráneos mal datados a conciencia para satisfacer opiniones personales sin fundamento. O de la publicidad del Homo Antecessor de Atapuerca como ancestro nuestro (papá!, papá!) para poder venderlo a mecenas y subvenciones. Otro farsante fue Sigmund Freud, un desastre tanto a nivel personal como científico, pero su genialidad le salvó de este estiércol, no por sus interpretaciones de los sueños ni su controvertido psicoanálisis, sino por sus publicaciones sobre la neurosis y la represión de los instintos, el inconsciente, el Super Yo, el complejo de Edipo... en obras tales como El malestar en la cultura, Moisés y el monoteísmo, El Yo y el Ello, Más allá del principio del placer, Psicología de las masas, Tótem y Tabú, Ensayos sobre la sexualidad,  El Porvenir de una ilusion... que le han hecho merecer ser el Padre de la Psicología.
3. Por fin!
Por fin alguien interpuso una denuncia de los acuerdos entre el Gobierno español y la Santa Sede, concretamente los de 1979 sobre la enseñanza de la religión en los colegios públicos. Por algo se empieza. Espero que luego se siga con el Concordato. El Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo estudia el caso de un cura casado que ha sido despedido como profesor. Los obispos contratan y despiden a los profesores de religión a pesar de que es el erario público el que los paga.

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