1. A por los medios!
Tomadas que han sido las posiciones en materia de despidos y recortes en sanidad y educación (y lo que queda), con la excusa de que los gobiernos anteriores les han dejado el presupuesto hecho unos zorros (incluso en Valencia y Madrid?), al tiempo que proclaman que esos temas son intocables por sagrados (un morro que se lo pisan, y ni siquiera balbucean cuando lo dicen), ha llegado el momento de nombrar a los afines, fieles y seguidores, en las instituciones, y en especial en las televisiones autonómicas (ya le llegará el turno a la tve, por ahora están sólo ensayando) que se aprestan para cubrir debidamente la próxima campaña electoral hasta el 20-N. Si consiguen, como esperan, la mayoría absoluta, el caso Urdaci al frente de la televisión pública se puede quedar corto.
2. Medidas para la promoción de empleo
Doctores tienen los partidos (think tankers los llaman ahora, fundaciones culturales...) que conocen mejor que yo lo que voy a decir. Pero lo digo. Si, gracias a los tractores y tecnologías en amplias áreas de cultivos, la agricultura ocupa un 5% de la población activa para alimentar al 100% de la población, y la industria produce los bienes que necesitamos con tan sólo un 20% de la población, el 75% restante corresponde al sector servicios. Es, pues, en este campo donde habrá que incentivar la creación de nuevos puestos de trabajo. El área de los servicios es tan amplio, y ocupa tan alto porcentaje de la masa laboral, que ya se divide en dos: la convencional, que incluye bancos, seguros, turismo restauración... y otra más elevada, más abstracta, que incluye desde la informática, redes y el I+D+I hasta la compra y venta de dinero (dinero como mercancía), sobre todo a futuro que es donde más puede darse la especulación. Es, pues, en este sector donde más habrá que invertir y gastar para crear puestos de trabajo ya que los dos primeros sectores pueden estar saturados. En este tema el ex-presidente Ibarra de Extremadura está insistiendo mucho últimamente. Seguro que los que saben lo habrán tenido en cuenta, pero yo, por si acaso, lo digo aquí también.
3. Para qué estudiar en la Universidad?
Pues para ser más capaz de aprovechar, entender y disfrutar de ti mismo y de tu relación con los demás. Para buscar la verdad, gozar con la belleza, comunicarte mejor..., todo lo que queramos en este orden de cosas, pero no para garantizarnos un puesto de trabajo. Ese no es su fin. Ese podrá ser una consecuencia natural, pero su obsesión puede desvirtuar el verdadero sentido del estudio que ha de ser vocacional. Estudia lo que te guste, que todo lo demás se te dará por añadidura. Y si no se te da nada, menos aún lo obtendrías quedándote en analfabeto. El trabajo, en especial por cuenta ajena, es una maldición bíblica (lo del paro con dolor y el trabajo con sudor) pero estamos cerca de liberarnos de esa condena, vide infra LXXIX 1, de fecha 19/9, incluso antes de que lleguen los robots. Y entonces tendremos que autogestionarnos nuestro tiempo y nuestra ocupación (y eso ya está aquí). Además, si lo que quieres es medrar, en status y respeto, la Universidad es un buen instrumento de movilidad social, en vertical, quiero decir, sobre todo para los que parten desde más abajo. Por no hablar de pensar por ti mismo, de libertad... Por cierto que estamos los últimos del escalafón europeo en materia de emancipación familiar, sólo un 7% de los estudiantes universitarios viven solos, mientras que los escandinavos lo hacen en más del 30% (en Finlandia el 41). Algo más?

No hay comentarios:
Publicar un comentario