1. 10 preguntas sobre nuestro futuro
Moisés Naim nos sugiere contestar a 10 preguntas sobre lo que nos espera en los próximos 100 años. Y yo les animo a que ustedes contesten, si les apetece. Yo lo hago ahora: 1. aumentará la temperatura de la Tierra? Y yo contesto que sí, pues estamos en un período interglaciar tras la fase de frío del glaciar de Würm; 2. llegaremos a los 16.000 millones de habitantes del planeta? la reproduccion de las especies se autorregula en proporción a los recursos alimentarios (los gorriones urbanos ya no entran en celo sólo en la primavera, sino todo el año, ya que su entorno les abastece de alimento durante todo ese tiempo); 3. Cuántos países tendrán armas nucleares? Cada vez serán más. No se les pueden poner puertas al campo. 4. Se impondrá la democracia o el autoritarismo? Puede ser cíclico, según su eficacia. 5. aumentará la pobreza y la desigualdad? Sí, no tanto en términos absolutos como en los relativos, por diferencias entre rentas máximas y mínimas. Pero puede que se llegue a unos mínimos que cubran las necesidades más elementales. 6. cambiará el Islam? Eso espero. Imshalá. 7. Se desarrollará internet? Seguro, claro, eso no hay quien lo pare. 8. habrá más o menos Estados? Menos, pero más descentralizados. 9. El futuro es la globalización o la localización? Ambas. Y además, simultáneamente. Pues no sólo son compatibles sino que se necesitan la una de la otra. 10. el poder económico, político, social, militar... estará más concentrado? la misma respuesta que a la 4.
2. Linajes de esclavos
En un informe (de la CEOE?) que pretende ser ecuánime, riguroso, científico, se asegura que en el rendimiento escolar pesa más el factor genético que su entorno socio-económico. Lo que nos parece, como mínimo, frívolo. He leído que al empresario presidente de la CEOE, sr. Rosell, se le han escapado (o no) dos frases que, al juntarse y asociarse al estudio citado, formarían una tercera sorprendente. La primera, que abaratar los despidos de la mano de obra animaría a los empresarios a crear más puestos de trabajo que los que se perderían (pero los despidos por delante). La segunda: que si los parados no se pueden permitir costear a sus hijos una educación privada, eso no es problema suyo. Junten las dos con la sospechosa conclusión del estudio: ¿qué importa debatir sobre la educación si, al heredarse la condición genética en los estudios, los empresarios se aseguran que los hijos de los parados perpetuarán la saga de los esclavos? (Y luego se quejan de tener mala prensa)
3. Patentes sobre la vida
El Tribunal de Justicia Europeo ha sentenciado la prohibición de patentar la vida humana, no sólo de embriones humanos sino también de células madre. Ya se hace con las plantas y semillas, pero negociar con la vida humana es tan rechazable como peligroso resulta que lo hayan intentado. Sin embargo, mucho nos tememos que en ese empeño no vayan a cejar. Ya quieren privatizar hasta el derecho de nacer, con la idea, suponemos, de poder ofertar niños a la carta.


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