1. Crisantemos
Y al llegar de Sevilla me encuentro que de golpe han estallado los crisantemos. En declaraciones a Europa Press Televisión, Irene Fernández de Tejada, bióloga del CSIC y técnico del Real Jardín Botánico de Madrid, ha asegurado que, en general, las flores (y en especial los crisantemos, que se dan en estas fechas de defunción de la naturaleza por la entrada del invierno) "simbolizan en los cementerios la fragilidad y la brevedad de la vida". Mi opinión va más allá. Nuestros ancestros inhumaron a los muertos para que el cadáver-semilla, tras pudrirse bajo tierra, se multiplicara después en la reproducción de la especie. Remedábamos el ciclo natural de muerte-vida mediante el entierro de la semilla. Hay muchos mitos que así lo corroboran, y no sólo griegos, sino egipcios (Osiris es realmente la semilla del trigo), hititas… Nada que objetar, pues, a la entrega de coronas al difunto, en cuanto a mantener la tradición de invocar con flores la primavera o regeneración del fallecido en los próximos miembros de la especie. Y es correcto, por tanto, representar a Perséfone, la diosa de la Muerte y de la Primavera (regeneración de la vida), entre flores o ella misma como una flor. Más aún, teniendo en cuenta que las figuras, símbolos o efigies encarnaban totalmente lo representado (de ahí las libaciones y ofrendas, origen del culto religioso, para dar de beber y comer al difunto bien en la tumba bien en efigie), para nuestros abuelos la flor encarnaba realmente al difunto. (Aún hoy día la Eucaristía católica no sólo representa el cuerpo de Xto sino que ES realmente su cuerpo, y sangre y alma y divinidad.)
2. Perséfone
Els Comediants osan representar no sé qué sobre Perséfone en el teatro María Guerrero de Madrid hasta el 4 de diciembre. Les contaré sobre ella cuando la haya visto. Perséfone es la (diosa de la) Primavera. Lo ven? Renace cada primavera, como Core (doncella), para recoger sus flores, tralará larita…. Me irritan bastante (realmente mucho) las representaciones de las tragedias griegas sin tener ni puñetera idea de lo que representan, como ocurre en casi todos los casos (y digo casi por si hubiera alguna que pudiera ser correcta, aunque yo no la he visto). A Perséfone en Grecia (Proserpina en Roma) se le rendía culto en dos ocasiones, a primeros de noviembre cuando muere abducida en el mundo subterráneo con la llegada del invierno (antecedente de nuestra fiesta de los difuntos, que realmente era de la muerte de la Naturaleza, de la que han separado a Todos los Santos, para no contaminar lo religioso con lo pagano, supongo, cuando en realidad santo y sagrado eran lo mismo, ya que no había nada más sagrado que un difunto) y la de su resurrección en marzo, la Primavera. Pero daban más importancia a los rituales de su muerte en noviembre en que se inicia el proceso de regeneración de la vida que surgirá en la próxima estación, que a la estación misma de la primavera donde en efecto se regenera la vida en la tierra. ¿Qué habrán hecho estos atrevidos en su obra que representan en Madrid? Els Comediants merecen mi voto de confianza. Ya les contaré. Pero como me cabreen…
3. El tormento de Grecia
Y no creáis que nos desviamos. Seguimos con las defunciones. El “rescate” de Grecia, ya lo hemos dicho más arriba, es realmente el rescate de los bancos alemanes y franceses que pueden ver bloqueados sus activos si Grecia no les paga a su vencimiento. De ahí el interés de los gobiernos francés y alemán, aunque haya también otros motivos. Pero la exigencia de la austeridad presupuestaria se ha mostrado tan bárbara como inútil y ha exasperado al pueblo griego como ahora le ha ocurrido también a su gobierno, pues el recorte de gastos (sociales) es un recorte de derechos. Papandreu juega de farol: amenazando con un referéndum anticipa su aceptación de quedar fuera del euro. Pero Merkel y Sarkozy le han apretado bien, pues con las cosas de comer no se juega. En la entrada 119.1 del 29/10 decíamos textualmente: “¿que les pasaría a estos sureños si salieran del euro y emitieran su deuda en su antigua moneda nacional? Pues que automáticamente su deuda sería aceptada en los mercados financieros sin remilgos. Con lo cual, si todos, tanto los del norte como los del sur, salimos ganando recuperando los dracmas, las liras y las pesetas ¿por qué no volver a ellas? Más aún, muchos ya dan por supuesto ese final y sólo dudan sobre la fecha en que esto ocurra. Porque no hay voluntad política de construir una Europa de verdad, y mucho menos una federación de los Estados Unidos de Europa… ¿Da pena, verdad? O, más bien, cabrea.” Y qué queréis que os diga? Que lo repito, tal cual.


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