1. Promesas contradictorias? qué más da!
Al mismo tiempo que Rajoy promete a Aragón que el agua del Ebro no-se-to-ca, su lugarteniente en la vocería proclama en Valencia que el trasvase del Ebro es ineludible y no sé cuántas cosas más. Lo mismo le ocurre al ministro Blanco prometiendo la TCP (Travesía central pirenaica) en Zaragoza y desmintiéndose con el Eje mediterráneo en Valencia. Y no es un descuido, es que lo plantean así. Ya ni siquiera cuidan las formas y esperan por lo menos unas horas para decir aquí lo contrario de lo que dijeron ayer allá, porque saben que da igual. Que digan lo que digan sus votantes no se lo van a afear. Con lo cual ¿de qué sirven sus programas y promesas si luego no los van a cumplir ni se les va a pedir cuenta? Lo único que les importa es recordar en qué sitio están prometiendo algo para acomodar sus proclamas a lo que la audiencia quiera oír de ellos. Al prometer algo y también su contrario, en todo caso incumplirán la promesa, pero ¿qué más da si en cualquier supuesto harán lo que quieran? No cabe una sanción legal, sólo el rechazo social, pero como saben que éste no se va a dar…
Al mismo tiempo que Rajoy promete a Aragón que el agua del Ebro no-se-to-ca, su lugarteniente en la vocería proclama en Valencia que el trasvase del Ebro es ineludible y no sé cuántas cosas más. Lo mismo le ocurre al ministro Blanco prometiendo la TCP (Travesía central pirenaica) en Zaragoza y desmintiéndose con el Eje mediterráneo en Valencia. Y no es un descuido, es que lo plantean así. Ya ni siquiera cuidan las formas y esperan por lo menos unas horas para decir aquí lo contrario de lo que dijeron ayer allá, porque saben que da igual. Que digan lo que digan sus votantes no se lo van a afear. Con lo cual ¿de qué sirven sus programas y promesas si luego no los van a cumplir ni se les va a pedir cuenta? Lo único que les importa es recordar en qué sitio están prometiendo algo para acomodar sus proclamas a lo que la audiencia quiera oír de ellos. Al prometer algo y también su contrario, en todo caso incumplirán la promesa, pero ¿qué más da si en cualquier supuesto harán lo que quieran? No cabe una sanción legal, sólo el rechazo social, pero como saben que éste no se va a dar…
Continuando con su política de "difama, gruñe y miente sin que te tiemblen los labios, ejercita esa lengua viperina, porque esas emociones te dan votos", esta señora, o señorita, o lo que sea, del PP, insulta sin base alguna a los andaluces (con gobierno del PSOE) interpretando una fotografía de un grupo de escolares sentados en el suelo mientras realizan una actividad lúdica, como una prueba evidente de los recortes en la enseñanza donde gobierna el PSOE y no ellos (para hacer méritos? ante Aznar? ante Rajoy?). Esos niños, denuncia llorosa, esos niños sin sillas para estudiar no podrán ser "niños de rentabilidad ni de futuro". (Lo de la rentablidad no sabemos si se refiere al aspecto económico del ser humano, que es el único que debe interesarle a la jefa de la campaña electoral del PP, o a su destino como futura mano de obra barata para las clases dominantes. Ya en el 2008 insultó por las buenas a los niños andaluces llamándoles analfabetos). O no sabe lo que dice, y no entendemos entonces que vaya de número 2 en las listas del PP, o lo hace a conciencia, y no podemos por menos de tildarla de energúmena, por no llamarla estúpida, infame o infumable. Y conste que esto no es un insulto a destiempo, sino un diagnóstico apropiado.
3. El Euskadi que viene
Con la "izquierda" abertzale indepedentista de Bildu en los municipios, y esperando conseguir grupo parlamentario con Amaiur en el Congreso, amagan al gobierno socialista vasco exigiendo un anticipo de las elecciones autonómicas para que el nuevo lehendakari represente correctamente la nueva realidad socio-política de Euskadi. Los herederos de ETA vociferan y aclaman triunfalistas a sus líderes exultantes por los votos conseguidos por Bildu y los que esperan por Amaiur en las elecciones generales, mientras que sus adversarios políticos, víctimas del terrorismo y otros ciudadanos perplejos, les ceden la calle para evitar su encuentro. Si M.Vicent anunciaba que a las pistolas van a sucederles las palabras, F.Savater denuncia que la intimidación y el miedo envalentona a los abertzales tanto como arrumba en el silencio a una sociedad civil amedrentada.


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