viernes, 9 de septiembre de 2011

LXVIII. reflexiones y otros disparates del día (9/9/11)

1. REALMENTE PUEDE QUEBRAR GRECIA?
Quien dice Grecia puede decir cualquier Estado de la zona Euro. Si la quiebra significa, como creo, que el pasivo exigible supera los activos, tanto en las personas físicas como las jurídicas, ¿cómo puede quebrar un Estado de la zona Euro cuyo activo es infinito (: territorio, infraestructuras, edificios, población, empresas, y no digamos si incluimos su cultura…)? El ratio, positivo, es un 8 horizontal, por lo menos. Imagino que lo que quieren decir es suspensión de pagos, como en el concurso de acreedores…, pero prefieren escribir “quiebra”, con el único fin de alarmar como sea al personal (ahí tienen los informativos de Piqueras en Tele5, o El País, por no citar a todos). Cuestión de mala leche, o de ignorancia. Tan sólo se me ocurren dos motivos que pudieran justificar ese término alarmante: o que se devaluase de mala fe su moneda en tal grado que resultara en una estafa (asociable al alzamiento de bienes en derecho privado) cara a los acreedores, o que los medios alimentasen estos miedos y carroñas porque es de ellos de los que se alimentan. Dado que el tema de la moneda está fuera de cuestión al tratarse del Euro que es la misma en todos los países europeos, ergo… la cosa no puede estar más clara.
2. PERDÓNALES, SEÑOR, PORQUE NO SABEN LO QUE DICEN
Trichet del BCE nos avisó hace unos sobre la gravedad de la crisis y la Bolsa y la Deuda se fueron al carajo. Lagarde del FMI augura ahora unos males mayores y, al conjurarlos, ella misma los produce, derrumbándose de nuevo los mercados financieros. Por qué no se callarán y se quedan quietecitos de una vez? No deberían abrir la boca pues “augurando nubarrones, producen tormentas”. Las predicciones perversas tienden a cumplirse a sí mismas, e incluso provocan lo que predicen. Ahora nos exigen mayor austeridad fiscal y financiera al tiempo que nos regañan por no incentivar el consumo, único modo de salir de este círculo vicioso, condena de Sísifo, pero no dicen cómo se construye un círculo cuadrado, pues ambas cosas al mismo tiempo son incompatibles, ya que los recortes de gastos sociales desaniman la demanda al mermar el poder adquisitivo. Y es que, oh doctores de la iglesia (monetaria), quieren seguir aplicando “remedios” financieros cuando lo que se necesita son medidas económicas. Siguen obedeciendo las instrucciones “académicas” de reducir gastos (sociales) en lugar de aumentar los ingresos (fiscales). (Y mientras tanto, la ultraderecha radical, los católicos fundamentalistas, los xenófobos y los racistas, ganando adeptos y votos, babean frotándose las manos al devenir protagonistas en política.)
3. MEDICINA NATURAL v. FARMACOPEA
La derecha amenaza con privatizar los servicios públicos. Y no sólo eso sino que, en una labor de zapa, lo ha venido realizando de un modo sórdido y sordo, sobre todo en sus CCAA como Madrid y Valencia. Empezó por la Sanidad. Pero dentro de ella hay una sub-categoría, la de los fármacos, sobre la que me apetece hacer unos comentarios. Los laboratorios y la industria farmacéutica mueven cantidades ingentes, miles de millones €, sin suficiente control público y con prácticas a veces heterodoxas, como denuncia la película “El Jardinero fiel” de Fernando Meirelles, 2005. El tema de la farmacopea química/natural es realmente compleja: 1) para empezar muchos medicamentos (cuántos?) tienen como base hierbas medicinales; 2) las medicinas de base química pueden resultar más peligrosas cuanto más efectivas sean en tanto en cuanto inhiban nuestras defensas naturales; 3) en sus inicios la medicina fue homeopática (aún siguen las farmacias luciendo el logotipo de la serpiente) que, aunque en la práctica se presta a fiascos más o menos inocuos, en teoría es la medicina que refuerza nuestras propias defensas naturales (el veneno de la sierpe y las vacunas son buenos ejemplos); 4) muchas enfermedades se curan solas, cuando cumplen su ciclo mórbido, y la ingesta de fármacos durante ese tiempo puede hacernos creer en su eficacia  aun cuando realmente el mal se haya curado él solico;
5) casi todas las enfermedades tienen efectos o causas psicosomáticas, pues el cerebro y nuestra capacidad de auto-sugestión pueden enfermarnos sin causa suficiente o incluso curarnos, si no hay lesión orgánica o necrosis de por medio (de destacar, el efecto placebo); 6) no hay enfermedades sino enfermos, por lo que una misma medicina que puede sanar a uno puede enfermar a otro; por no hablar de 7) los efectos secundarios, o de lo que el paciente busca realmente en la medicina: más que sanar (que también), eliminar el dolor. En fin, que visto lo complejo del asunto, no parece de buen gusto hacer negocio aprovechando los males, las enfermedades, las desgracias, las miserias humanas, por lo que nos preguntamos si estará bien y suficientemente “regulado” este sector. Los genéricos parecen un buen paso. Volveremos sobre el tema.

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