viernes, 30 de septiembre de 2011

90. reflexiones y otros disparates del día (30/09/11)

(Gracias por esperarme. Pero cómo os digo que ya he vuelto a los que ya os habéis ido? Estos días de vacaciones me han servido, entre otras, para pensar en este blog. Me dicen algun@s que tanta crítica (acerba), como la que aquí se destila, puede llegar a repeler o a aburrir al personal; para otros el tono “moderado” que utilizo, en un blog que se presenta como crítico, decepciona y desanima a quienes les gustaría más contundencia y mordacidad. Y tú, que no dices nada, por qué no “votas” en favor o en contra de una crítica más ecuánime o más acerada? Prometo publicar los resultados de vuestras opiniones. Y añado la mía: para mí tengo que cada vez escribo peor. Y, claro, se me entiende menos. Pero sobre esto prefiero que no os pronunciéis ni lo votéis. Que quede entre nosotros. Al tajo!)

Si el italiano gesticula, no digamos cómo lo hace el siciliano. Sometido a una extraordinaria rudeza geofísica (en lo que va de año el Etna ha tenido 15 erupciones, contando la de ayer, la lava que arrojó en 1985 tardó 8 días en enfriarse; sobre roca volcánica se construyeron en Linguaglossa, y en toda la isla, bancales donde quiso plantar higos y viñas, y lo hizo), sumido en una subcultura de rancias imágenes religiosas (de esto mejor no hablamos), oprimido en una escandalosa pobreza económica (y encima la mafia, cuyo “esplendor” se debió a que tras la II guerra mundial los aliados trataron a los capos de la mafia como a talibanes del lugar, dándoles autoridad sobre 62 de las 66 ciudades de la isla), sometido desde siempre a otros pueblos (griegos, romanos, cartagineses, judíos, bereberes, árabes, bizantinos, islámicos, normandos, franceses, españoles, italianos…), enloquecidos por un caos vial frenético (sobre todo en las dos capitales, la política y la económica, Palermo y Catania, de cerca de 1 millón h. cada una, con señales que confunden, o se ocultan tras los árboles, o simplemente no existen, y calles sin aceras por donde está vedado pasear), el siciliano se ha sobrevivido a sí mismo con un lenguaje gestual y corporal críptico que pudiera ser captado velozmente por los suyos pero no por los continuos opresores que ha sufrido. Junto con las miradas y el movimiento corporal. De ahí que los gestos sicilianos al (no) “hablar”, a la teatralidad ha tenido que unir la parquedad, máxima comunicación con el mínimo de gestos y de tiempo. Por eso los gestos aumentan a medida que baja la clase social donde se utilizan. Por eso la gesticulación complementa tanto como controla la expresión verbal.
Hayedo más meridional UE (Cesaró)
 
    teatro de Apolo en Siracusa                         A 2.000 mts en el Etna, (3.323 mts)
Teatro Pupi de Turi Grasso

Señales a tutti frutti
     
2. El mito de Aretusa
El manantial Aretusa, en Siracusa
Aretusa era virgen del séquito de Artemisa. Acosada de amores por su enamorado río Alfeo, hijo del Océano, en Olimpia (Grecia, cerca de Corinto, donde se bañaba?) consiguió de la diosa que la librara de su asedio. Artemisa accedió y la transformó en un manantial que brotó en Siracusa (Sicilia, Italia) justo a la orilla del mar. Pero el amor hace milagros y permitió que el río Alfeo atravesara las aguas saladas del Océano, a través de una corriente subterránea, hasta llegar a Siracusa donde pudo juntar sus aguas dulces con las de su amada. Nunca alcancé a entender este mito que me parecía más un relato poético… hasta que me acerqué al manantial y lo entendí: las colonias griegas que empezaron a establecerse en el s. VIII adne. dependían, al menos sentimentalmente, de la metrópoli ciudad-estado de la que provenían. Siracusa en ese sentido era corintia. Y si cerca de Corinto había un manantial de agua dulce justo a la orilla del mar de agua salada, ver repetido este fenómeno tan singular en la colonia corintia de Siracusa les animó a transmitir esta información a las siguientes generaciones mediante un mito que les permitía recordar sus vínculos con el lugar de sus antepasados.

(Siracusa, ahí donde la tienen, venció a los atenienses y a los cartagineses y llegó a ser por un tiempo la capital del Imperio bizantino)


3. El drama de Merkel
Decíamos ayer… Lo de la crisis, la de la deuda soberana que obcecaba (sigue igual?) a nuestros dirigentes hasta el punto de no dejarles ver la crisis real, la del paro, al que dejaban navegar a su aire en las procelosas aguas de los mercados financieros. Mañana volveremos (un poco) sobre el tema, cuando me ponga al día, para ver cómo se ha desarrollado. Pero había un personaje que empezaba a fascinarme: Angela Merkel. Rezaba un titular: “Angela Merkel liga el destino de su país (y el suyo propio) al de Europa y el euro. Sus mismos socios de Gobierno y colegas de partido intentan maniatarla de cara a la decisiva cita parlamentaria del día 29…”, que fue ayer, y que, según parece, sorprendentemente sorteó con brillantez. Se pensaba, y alguno lo llegó a decir, que si Europa fracasaba como proyecto, el fracaso sería de ella (y por causa de ella). En la tragedia griega el héroe lo es a pesar suyo, pues los dioses lo utilizan para que los acontecimientos ocurran según sus deseos, algo que el mortal no puede evitar. El caso de Edipo es ejemplar: mata a su padre y copula con su madre, sin ninguna culpa por su parte, sólo porque los dioses lo han dispuesto así. Cuando Aníbal, tras el terrible paso por los Alpes con sus elefantes, llega victorioso a Roma, sólo le resta tomar la ciudad que se rinde a sus pies aceptándolo como digno vencedor. Pero Aníbal no puede hacerse con ella, la tarea de gobernar el mundo entero le intimida (me gustaría contemplar Roma desde el mismo lugar donde él se sentó sin atreverse a bajar para tomar posesión de la ciudad). Toda una vida esforzándose y soñando con este momento, y cuando llega no puede disfrutarlo. Cuando Aníbal, de vuelta a Cartago, es derrotado por P.C. Escipión, no son las caídas de los elefantes en las zanjas ocultas cavadas por los romanos lo que le hace perder la batalla, y la guerra, no, sino su propia admiración por Roma y los romanos. Aníbal ya venía derrotado cuando la visión de Roma le sobrepasó. Un tercer ejemplo del destino que sacrifica a los que hace héroes, me lo parece Angela Merkel, peleando contra su propio partido, su pueblo, su Parlamento, y gestionando bien todas sus tareas pero sin saber muy bien para qué ni por qué sí ni por qué no. 330 millones de europeos respiran aliviados. O qué buena ejecutora si oviesse claro el guión. (Y el final del guión.)

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