domingo, 16 de noviembre de 2025

2718 (D 16/11/2025) El ruido, les suena?

Javier Cercas abomina del ruido. Porque nos quieren arrastrar al estruendoso matadero de una histeria inducida por el poder, que siembra la discordia con un discurso público simplista, divisivo, falsario, hueco y ponzoñoso, y que necesita una sociedad dividida y polarizada, donde nadie escucha y todos gritan. La ciudadanía nos sentimos frustrados con los políticos y la vaciedad de sus de-bates públicos cuyos com-bates se celebran en un ring donde los contrincantes no se escuchan.

 

Otro tanto le ocurre a Peyró. Con el ruido. Recuerda con añoranza al místico Eckhart para quien, si hay algo que se parezca a la divinidad, es el silencio.
         Decía Schopenhauer que el ruido es la peor tortura para el intelecto. Si el ruido no está contemplado como causa eximente de culpabilidad en delitos tales como el asesinato, es porque los jueces no darían abasto en aplicarlo dada la frecuencia con que podría utilizarse como un coladero. Desde Peinado a Garzón, por encima de sus ideologías.
         La representación del infierno hoy día habría que pensarla bajo la especie de un centro comercial con la megafonía en pleno trueno, o como una multitud de macarras rugiendo con sus motos de cross como quien manda al cuerno la armonía de las esferas. Por no hablar del campanario de la iglesia vecina a mi vivienda que toca a arrebato cada cuarto de hora, cada cuarto de hora!!!, jo-der!!! sólo para incordiar al personal reivindicando su presencia, porque siguen estando ahí, sí, siguen estando ahí, por si alguno no se ha enterado todavía. (Si yo fuera un terrorista estoy seguro de saber lo que haría).

 

Le toca el turno a J.J.Millás: Los niños son la calderilla del mundo.  Lo que sobra tras una transacción.

         Ignoramos los nombres de los bebés muertos o mutilados bajo el fuego israelí, así como los apellidos de los raptados en Ucrania para venderlos o prostituirlos al por mayor en Rusia. Nadie verá jamás los rostros de los niños que en algunos países viven en las alcantarillas buscándose la vida como ratas. Los de la imagen son chavales palestinos, anónimos también, que buscan, comida? yo qué sé, en un vertedero de Gaza. Carne de olvido.

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