Javier Cercas abomina del ruido. Porque
nos quieren arrastrar al estruendoso matadero de una histeria inducida por el
poder, que siembra la discordia con un discurso público simplista, divisivo,
falsario, hueco y ponzoñoso, y que necesita una sociedad dividida y polarizada,
donde nadie escucha y todos gritan. La ciudadanía nos sentimos frustrados con los
políticos y la vaciedad de sus de-bates públicos cuyos com-bates se celebran en
un ring donde los contrincantes no se escuchan.
Otro tanto le ocurre a Peyró. Con el
ruido. Recuerda con añoranza al místico Eckhart para quien, si hay algo que se
parezca a la divinidad, es el silencio.
Decía Schopenhauer que el ruido es la peor tortura para el intelecto. Si
el ruido no está contemplado como causa eximente de culpabilidad en delitos
tales como el asesinato, es porque los jueces no darían abasto en aplicarlo dada
la frecuencia con que podría utilizarse como un coladero. Desde Peinado a
Garzón, por encima de sus ideologías.
La representación del infierno hoy día habría que pensarla bajo la especie
de un centro comercial con la megafonía en pleno trueno, o como una multitud de
macarras rugiendo con sus motos de cross como quien manda al cuerno la
armonía de las esferas. Por no hablar del campanario de la iglesia vecina a mi vivienda que
toca a arrebato cada cuarto de hora, cada cuarto de hora!!!, jo-der!!! sólo para incordiar al
personal reivindicando su presencia, porque siguen estando ahí, sí, siguen estando
ahí, por si alguno no se ha enterado todavía. (Si yo fuera un terrorista estoy seguro de saber lo que haría).
Le toca el turno a J.J.Millás: Los niños son la calderilla del mundo. Lo que sobra tras una transacción.
Ignoramos los nombres de los bebés muertos o mutilados bajo el fuego
israelí, así como los apellidos de los raptados en Ucrania para venderlos o
prostituirlos al por mayor en Rusia. Nadie verá jamás los rostros de los niños
que en algunos países viven en las alcantarillas buscándose la vida como ratas.
Los de la imagen son chavales palestinos, anónimos también, que buscan, comida?
yo qué sé, en un vertedero de Gaza. Carne de olvido.

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