sábado, 2 de noviembre de 2019

1982 (S 2/11/19) Anticlericalismo de derechas

Ya prometía la pintada “Tarancón al paredón” cuando la dictadura agonizaba. Brotes insurgentes y mantras, todavía vigentes, sobre la inoportunidad de remover heridas que ya estaban, según ellos, cicatrizadas, fueron las primeras reacciones contra la Ley de la memoria histórica del 2007. Pero ahora, con motivo de la exhumación de los restos del dictador y la actitud permisiva del papa Francisco, “una sociedad no puede encarar su futuro teniendo sus muertos escondidos”, ha resurgido la bicha del odio de la ultraderecha que llevaba más de 40 años semiescondida.
     Rouco Varela y su monaguillo Martínez Camino predicaron que la ley de la memoria histórica era anticlerical y abría heridas y todo eso… (cómo se notaba que sus padres y familiares más cercanos no fueron asesinados o, si lo fueron, recibieron en su momento adecuada sepultura). Rajoy paralizó el cumplimiento de la Ley. La cúpula episcopal de la Iglesia católica, que apoyó durante décadas la dictadura y bendijo la masacre del 36 al 39 como Cruzada, asociaban la memoria histórica con el anticlericalismo, el antifranquismo, y más aún, afanes de venganza contra la Iglesia católica. El último defensor de Franco fue Braulio Rodríguez, el primado arzobispo de Toledo.
     Juan Bedoya nos informa sobre las últimas pintadas (en la Nunciatura, en la sede de la Conferencia Episcopal y hasta en la misma catedral de la Almudena) en un artículo, El anticlericalismo de derechas resurge, del día 24/10/19.: "Los obispos dan asco”, "Franco vive, curas judas”, “Basílica secuestrada”, “Obispos cómplices", "Osoro judas, traidor, viva Franco”…  

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