El Reino Unido nunca
deseó sinceramente su integración en Europa: nostálgicos de su Imperio
extinguido, quisieron reducir su contribución financiera a la UE, quedaron
excluidos del acuerdo de Schengen para la libre circulación a través de las
fronteras, no adoptaron el euro, y no aceptaron la prevalencia del Tribunal
Europeo de Justicia sobre la legislación nacional de algunos derechos
fundamentales. Cada demanda fue presentada bajo la amenaza de un veto a nuevas
decisiones. Y en la mayoría de los asuntos, la UE, sintiendo que tenía mucho
que perder, concedió y frenó.
La oleada de trabajadores europeos que inundó el RU con motivo de la libertad de movimiento dentro de su frontera única, avivó una tensión que se tradujo en diversos brotes de nacionalismos. En este punto se encuentra una de las claves del intento del Brexit, en la xenofobia, bajo eslóganes como “Queremos que nos devuelvan nuestro país”, “Tenemos que recuperar el control”.
Legalmente, el referéndum fue consultivo,
no vinculante, como corresponde a la democracia parlamentaria. La opción de permanecer en la
UE obtuvo solo el 48% de los votos, pero inicialmente estaba apoyada por el 75%
de los miembros del Parlamento “soberano”, incluido el 54% de los conservadores. El Brexit
servirá de argumento a los que prefieren la democracia representativa (parlamentaria)
antes que la directa (la asamblearia). Están por verse las consecuencias de
este arriesgado experimento: el Reino Unido puede desmembrarse sin Escocia y sin
Irlanda (del Norte, el Ulster), que prefieren permanecer dentro de Europa.
Desde el principio el problema era Irlanda. La república de Irlanda pertenece a la UE pero ahora el Ulster (Irlanda del Norte, que es parte del RU) quedará fuera de la UE. Sin embargo, el acuerdo al que llegaron el jueves antepasado 17/10/19 incluye frontera (aduanas) entre el R.U. y el Ulster, inspeccionables por la UE, continuando Irlanda del Norte bajo la reglamentación europea.
La oleada de trabajadores europeos que inundó el RU con motivo de la libertad de movimiento dentro de su frontera única, avivó una tensión que se tradujo en diversos brotes de nacionalismos. En este punto se encuentra una de las claves del intento del Brexit, en la xenofobia, bajo eslóganes como “Queremos que nos devuelvan nuestro país”, “Tenemos que recuperar el control”.
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| Si Brexit..., apaga y vámonos |
Desde el principio el problema era Irlanda. La república de Irlanda pertenece a la UE pero ahora el Ulster (Irlanda del Norte, que es parte del RU) quedará fuera de la UE. Sin embargo, el acuerdo al que llegaron el jueves antepasado 17/10/19 incluye frontera (aduanas) entre el R.U. y el Ulster, inspeccionables por la UE, continuando Irlanda del Norte bajo la reglamentación europea.




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