domingo, 28 de julio de 2019

1888 (D 28/7/19) La ciudad para los coches


Hace falta ser acémila para intentar echar por tierra la labor que Carmena, la anterior alcaldesa, había puesto en marcha para descontaminar a Madrid de la peligrosa polución que padecía: la reducción del tránsito de coches en el Madrid Central. Se trata de contradecir al adversario político incluso en casos, como éste, en que dando marcha atrás no sólo se echan por tierra unas medidas positivas que beneficiaban a todos sino que además su derogación causa graves perjuicios a los ciudadanos, a la salud pública, a la opinión general, a las recomendaciones de Bruselas y al sentido común, y todo solamente para llevar la contraria al anterior gobierno que, en esto al menos, gozaba del aprecio y del aplauso general e internacional. Alguien que comete tal desaguisado no puede estar bien de la cabeza, lo cual puede servirle de atenuante pero exige que se le deshabilite de inmediato para ejercer cargo alguno en la política. Este alcalde tiene nombre y apellidos: José Luis Martínez-Almeida, otro cuya memoria delenda est.
      He leído en algún sitio que los seres humanos nos “movemos” en un espacio pero “vivimos” en un lugar. El urbanismo moderno favorece el espacio por encima del lugar, e inclinando la balanza a favor de la movilidad le da la prioridad al vehículo automóvil al cual le cede el espacio en detrimento del factor humano.
    Ya a finales de los años cincuenta Jane Jacobs pedía para New York más espacios comunales, menos tránsito de coches, más atención al cuidado del patrimonio histórico, medios de transporte alternativos, reciclajes, economías locales… Su libro acababa así: “Este libro carece de ilustraciones. Las escenas que lo ilustran están a nuestro alrededor”. Mirad, mirad a las calles, y si además escucháis, mejor. 

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