jueves, 15 de diciembre de 2016

1338 (J 15/12/16) De cómo el sistema pudre y luego devora la carroña

No se trata de cualquier sistema. Nos referimos al nuestro actual, el político económico social y cultural en el que malvivimos como podemos. El sistema que como una red de araña que es, paraliza a los insectos que acceden a ella para pudrirlos y luego succiona sus entrañas dejándolos vacíos, cáscaras huecas. Porque utiliza un veneno que, como dice mi amigo Salvador en su muro de facebook del martes 13, “no es de los que matan sino que van matando, despacio, sin enterarnos, hasta conseguir la muerte en nosotros de la bondad, la belleza, la solidaridad, el amor”. Es la putrefacción moral que les permite ser engullidos por el sistema. Y no quieras, Cebrián, meter en tu mismo saco a Evole, llamándole parte del establishment del que tú formas parte, porque Jordi todavía es inocente.
    Esto y lo que sigue es lo que me ha sugerido la presencia en los medios de dos insectos que han involucionado como los lepidópteros pero al revés, de mariposas a gusanos. Me refiero a Felipe González y Juan Luis Cebrián, entrevistado por Evole en La Sexta y al día siguiente por Alsina en Onda Cero, maldita sea la editorial que se lo pidió. Dos magníficas promesas cuya irrupción en la democracia, el uno con el PSOE el otro con El País, hace ya más de 30 años, no han resistido el paso del tiempo, el shock del status reconocido y el embate de una vida social tan hipócrita como aparente, tan lujosa como vacía, tan falsa como decadente.
     González y Cebrián, que empezaron el ascenso juntos, se han acercado tanto que parecen siameses y actúan y hablan con los mismos textos y adjetivos. Y es que ya han perdido sus propias ideas, si es que alguna vez las tuvieron, hasta llegar a esta degradación moral, a esta fase final de sus vidas en que los cadáveres vivientes utilizan los mismos lugares comunes y frases manidas para exonerarse airadamente de sus culpas y mentiras. Y cuanto más énfasis ponen en sus negativas, más nos convencen de que mienten. Llegando incluso el ex-celso ex-periodista, ahora mediocre secuaz del IBEX-35, a salirse por peteneras de la entrevista de Alsina acogiéndose al derecho natural de mantener en su área privada el ejercicio de sus masturbaciones, convirtiendo su relación con empresas off-shore en prácticas onanistas. Qué bajo se puede llegar cuando se sube tanto.







Los elogios que reciben de los mismos que a su vez son recompensados con mutuos halagos, la calaña de los grupos de los que se rodean y alimentan,  el bálsamo de los recursos económicos y del reconocimiento social que cubre la conciencia moral deteriorada, los van alejando de la gente llana y de la realidad. Su realidad es un constructo que no llegan a distinguir de la vida real. La práctica continuada de actuaciones económicas y financieras delictivas (llámense paraísos fiscales o puertas giratorias) amparadas por la aprobación de su grupo social y el éxito económico les permite autocomplacerse con la ayuda de comportamientos vecinos semejantes. Y se creen, yo creo que se lo creen, que siguen siendo tan majos como cuando eran jovencitos.

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