No se
trata de cualquier sistema. Nos referimos al nuestro actual, el político económico social y cultural en
el que malvivimos como podemos. El sistema que como una red de araña que es,
paraliza a los insectos que acceden a ella para pudrirlos y luego succiona sus
entrañas dejándolos vacíos, cáscaras huecas. Porque utiliza un veneno que, como
dice mi amigo Salvador en su muro de facebook del martes 13, “no es de los que matan
sino que van matando, despacio, sin enterarnos, hasta conseguir la muerte en nosotros
de la bondad, la belleza, la solidaridad, el amor”. Es la putrefacción moral
que les permite ser engullidos por el sistema. Y no quieras, Cebrián, meter en
tu mismo saco a Evole, llamándole parte del establishment
del que tú formas parte, porque Jordi todavía es inocente.
Esto y
lo que sigue es lo que me ha sugerido la presencia en los medios de dos
insectos que han involucionado como los lepidópteros pero al revés, de
mariposas a gusanos. Me refiero a Felipe González y Juan Luis Cebrián,
entrevistado por Evole en La Sexta y al día siguiente por Alsina en Onda Cero,
maldita sea la editorial que se lo pidió. Dos magníficas promesas cuya
irrupción en la democracia, el uno con el PSOE el otro con El País, hace ya más
de 30 años, no han resistido el paso del tiempo, el shock del status reconocido
y el embate de una vida social tan hipócrita como aparente, tan lujosa como
vacía, tan falsa como decadente.
González y Cebrián, que empezaron el ascenso juntos, se han acercado tanto
que parecen siameses y actúan y hablan con los mismos textos y adjetivos. Y es
que ya han perdido sus propias ideas, si es que alguna vez las tuvieron, hasta
llegar a esta degradación moral, a esta fase final de sus vidas en que los
cadáveres vivientes utilizan los mismos lugares comunes y frases manidas para
exonerarse airadamente de sus culpas y mentiras. Y cuanto más énfasis ponen en
sus negativas, más nos convencen de que mienten. Llegando incluso el ex-celso ex-periodista,
ahora mediocre secuaz del IBEX-35, a salirse por peteneras de la entrevista de
Alsina acogiéndose al derecho natural
de mantener en su área privada el ejercicio de sus masturbaciones, convirtiendo
su relación con empresas off-shore en
prácticas onanistas. Qué bajo se puede llegar cuando se sube tanto.
Los elogios
que reciben de los mismos que a su vez son recompensados con mutuos halagos, la
calaña de los grupos de los que se rodean y alimentan, el bálsamo de los recursos económicos y del
reconocimiento social que cubre la conciencia moral deteriorada, los van alejando
de la gente llana y de la realidad. Su realidad es un constructo que no llegan a
distinguir de la vida real. La práctica continuada de actuaciones económicas y
financieras delictivas (llámense paraísos fiscales o puertas giratorias) amparadas
por la aprobación de su grupo social y el éxito económico les permite autocomplacerse
con la ayuda de comportamientos vecinos semejantes. Y se creen, yo creo que se
lo creen, que siguen siendo tan majos como cuando eran jovencitos.



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