miércoles, 14 de diciembre de 2016

1337 (X 14/12/16) La luna mediterránea

El 14 de noviembre pasado pudimos ver la luna llena más grande de los últimos 68 años. Hoy es luna llena de nuevo.
    Supongo que Helena (Grecia) proviene de Selene (luna, madre de Diónisos). Y luna llena (Eur-opa: la de cara ancha) era la diosa de Creta, llamada Pasifae (la que alumbra a todos), que adoptaba la figura de vaca en la cópula anual (ritual, sacrificial) con el Minos-tauro, lo que nos hace sospechar que si bien pudieran ofrecérseles sacrificios humanos, como pretende el mito de Teseo, el verdadero sacrificado sería el propio Minos en figura de toro. Vaca y luna, pues, parecen ir juntas de la mano como lo muestran las iconografías egipcias de la época, con vacas cuyas astas semejan la media luna. Cuando el toro blanco (sin duda sacrificial) transportó en su lomo a la luna Europa hasta Creta debió hacerlo en el tercer milenio adne. Es posterior a estas fechas la emigración de la vaca Io (madre de los jónicos) por toda la costa mediterránea.
Es también en esta época cuando Creta ejerce su hegemonía en el Mediterráneo. Y es entonces, del 4000 al 2000 adne., cuando la constelación de Tauro sirve de referencia en el calendario nocturno, como antes lo hizo Géminis del 6000 al 4000 adne., y luego lo haría Aries del 2000 al año 0 (tanto Zeus en Lafistio se reviste de carnero con el vellocino de oro que tendrían que recuperar los argonautas, como el mismo Xto. toma forma de cordero) hasta que la nueva Era cristiana llega con Piscis del año 0 al 2000 en el que la constelación de Piscis es relevada por Acuario. No es en un entorno astrológico que los cristianos se reconozcan dibujando en el suelo los peces de los nuevos tiempos. Se trata de los signos astronómicos del zodíaco dentro del año platónico de 24.000 años solares, en el marco de la precesión de los equinoccios (nada que ver con los esoterismos astrológicos, vade retro.) No es extraño, por tanto, que Vaca y Luna vayan juntas de la mano, repetimos, Europa como vaca-luna con su toro y como luna-vaca después, cuando llega a Creta.
     La luna marcó el calendario en el Mediterráneo hasta el año 1200 adne. cuando se impuso el año solar que llegó con los dorios indoeuropeos, si bien los aqueos en el año 2000 lo habrían intentado desde 800 años antes. La importancia de este año 1200 se realza cuando vemos que los grandes mitos griegos de la Ilíada, la Odisea, los Argonautas…, se sitúan en estas fechas. Hito que marca el nacimiento del Olimpo patriarcal cuya cultura misógina sigue en parte vigente todavía.
     La fusión de los calendarios lunar y solar fue posible mediante la creación del año solar griego (de 8 años solares, que se contaría por dos mitades para facilitar su uso, por lo que en efecto las Olimpiadas se celebraban cada cuatro años) ya que es cada ocho años solares (cada cien fases lunares) cuando el sol y la luna coinciden en la misma posición. Tuvo que ser entonces cuando la luna tomó el nuevo nombre de Hécate (la Cien).

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