Para empezar el discurso del Rey no es tal sino un conjunto de cuartillas redactadas (o
censuradas) por el Gobierno que el monarca se limita a leer. Y ello es así
porque en nuestro régimen de monarquía parlamentaria al rey no se le permite inmiscuirse
en la política ni en asuntos del gobierno y cuando se pronuncie sobre ellos sólo
puede hacerlo sometido al filtro del Ejecutivo.
Sin
embargo en su último discurso en el Congreso el rey se atrevió a tratar temas políticos,
entre los cuales algunos tan concretos como la corrupción o el estado del bienestar
que el gobierno ha de restituir. Lo cual, si, como imaginamos, están en el
texto por iniciativa del gobierno, deberemos entenderlo como una máscara más de
las que ya nos tiene acostumbrados a fin de aparentar una fachada cuyos hechos después
se encargarán de desmentirla.
Por
cierto que la referencia a la corrupción y a la necesidad de regeneración choca
de frente con la presencia y estrechamientos de manos con el ex-ministro
Fernández Díaz y la ex-alcaldesa Rita Barberá, imputados y reprobados por el Parlamento,
y además luego blindados o aforados para dificultar su procesamiento.
Por
no hablar del estado del bienestar que este gobierno piensa seguir
desmantelando, cuya referencia tendremos que interpretar como un falso guiño (o
cachondeo) a la oposición al tiempo que pueda pretender ser una toma de
posición cara a las exigencias de Bruselas sobre el déficit austérico.
Para
colmo, y rizando el rizo de la mofa con los ciudadanos, el discurso cita
(elogiando) al jefe del gobierno, sr. Mariano Rajoy, con su nombre y apellido,
algo inédito en los anales de los discursos reales de nuestra monarquía.
No
sino que parece que el partido del Gobierno se supera en alardes chulescos dejándonos
pistas, como los asesinos profesionales en novelas y películas, de que se
divierten despistándonos con bromas que demuestran su dominio y tranquilidad cuando
perpetran sus malévolas acciones.
Raro
el discurso, no? Si os parece que estos comentarios son un tanto retorcidos, os
diré que eso me pasa por intentar aclarar un discurso bastante sinuoso.


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