sábado, 12 de noviembre de 2016

1306 (S 12/11/16) Metamorfosis (el derechazo de F.Glez.)

Vaya por delante mi admiración y respeto por Felipe González y Juan Luis Cebrián, el primero merecedor (en sus primeros tiempos) de figurar en los libros de historia de nuestra democracia por habernos introducido en Europa y en el Estado socialdemócrata del bienestar, y el segundo reconocido periodista por haber colaborado (en sus primeros tiempos) en la fundación de El País y el grupo PRISA con el aplauso incluso de sus enemigos.
    Pero ay! el tiempo devora a sus hijos que nacemos en él y deteriora sin piedad al más pintado. Ahí tienen a esos dos, envejecidos, encorvados por el peso de su estatus, contaminados por la elite en la que entraron no sé si a codazos o por las puertas giratorias.
    Temerosos, digo yo, de que les desplacen de sus sillones unos jóvenes advenedizos que aseguran y gritan “Podemos!”, arremeten contra este nuevo partido político sin medir las consecuencias que no se hicieron esperar. Pablo Iglesias embistió como un toro contra ellos acusándolos de traidores a sí mismos, miembros de la casta, usuarios de puertas giratorias o el uso de la cal viva…, entre otras nimiedades. Las editoriales de El País se entregaron a una persecución desmedida contra Podemos y sus dirigentes, insistiendo en sus vínculos con el gobierno populista y autoritario de Venezuela, su financiación irregular, sus faltas menores elevadas a la categoría de los mayores escándalos del partido del gobierno, etc. etc. Por otro lado acosaron sin descanso a Pedro Sánchez, Secretario General del PSOE proclive a negociar con la izquierda podemita, apoyando el movimiento conservador de este partido que se inclinaba por facilitar el gobierno de Rajoy mediante la abstención en su investidura.
    Desde hace un par de años, meses más o menos, El País inició un despeño en caída libre y una purga digna de mejores causas que dio al traste con colaboradores independientes como Carnicero, por presión de Rubalcaba, o de Ignacio Escolar o Fernando Berlín, remedando el despido de Ana Pastor de Televisión. Arropados en el IBEX 35, apuntalan su unión metiendo a Rubalcaba en el Consejo de Administración de PRISA, se aprestan desde los medios a inmolar, si es que pueden, a Pablo Iglesias, y se pronuncian por una abstención en la investidura de Rajoy que facilitó el gobierno al PP defenestrando al Secretario General del PSOE por haber sugerido una posible coalición que podría haberle dado a la izquierda el gobierno en esta nueva legislatura.

    Quién habría podido decir que pudieran degradarse como hemos visto que han hecho. Quién los vio y quién los ve!

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