El
sentimiento sincero y profundo es pudoroso y repudia el exhibicionismo y la
exageración. El sentimentalismo, por el contrario, gusta de gestos en exceso y
ojos en blanco y recaba el protagonismo y la atención.
El
sentimiento es íntimo mientras que el sentimentalismo necesita de la puesta en
escena propia del teatro y de la ficción. No me refiero al teatro permanente en
que transcurre la vida cotidiana sino al teatro espectáculo que requiere de
tramoya y bambalinas, de tiempo limitado y de guión.
El
sentimentalismo es el sentimiento sin el control de la razón. Dicen. A mí me
parece más bien una expresión cursi de una emoción, una falta de pudor para
exhibirse como sensible(ro/a) y afectivo/a en una torpe sobreactuación.
Fuera
de bromas, el sentimiento se oculta o se expresa con moderación mientras que el
sentimentalismo hace alarde de su pretendida profundidad con gestos
histriónicos en una relación inversamente proporcional al grado de cultura del
sujeto que lo manifiesta.Hay sentimientos ambiguos como el del nacionalismo. El auto reconocimiento de pertenecer a un grupo con el que se comparte la lengua, los gustos, los paisajes, las tradiciones, la historia, el sentido del humor, la gastronomía, etc., sirve de instrumento de cohesión social. Pero se corre el riesgo de caer en el sentimentalismo. Y en todo caso puede ser un instrumento emotivo de manipulación de masas por parte de elites políticas y económicas con intereses bastardos, por más que proclamen que buscan el interés general. (Aparte de su polémica contextualización en un mundo cada vez más global, si bien éste no es incompatible con un fuerte sentimiento local.)



No hay comentarios:
Publicar un comentario