Se utilizan a menudo términos sobre la pobreza que significan algo
totalmente distinto según el tema o el contexto de lo que se esté tratando.
Se es pobre en relación con la riqueza. Por mucho que se incrementen los
ingresos de los más necesitados, siempre tendrán menos que los que tienen más
(parece una tautología) por lo que se mantendrán en su situación de “pobres”,
por más que sus ingresos hayan aumentado en términos absolutos. Ese sería un
primer grado de relatividad. Una relatividad que hace que, cualquiera que sea
la igualdad/desigualdad económica, siempre habrá “pobres”, por la misma razón
que siempre habrá “ricos”.
Un segundo grado de relatividad se da en el umbral de la pobreza. Dado
que ese límite lo marca la media (o el cuarto, o lo que sea) de los ingresos (o
de la rentas), siempre habrá una media, por alta que fuere, por debajo de la
cual habrá pobres de solemnidad. Pero el límite/umbral será distinto en dos
grupos con rentas medias distintas: el más rico de un grupo puede disponer de
menos recursos que el más pobre del otro. Lean, si no, a Calderón de la Barca:
…Habrá otro entre sí decía,
más pobre y triste que yo?
Y halló
la respuesta viendo
que otro sabio iba cogiendo
las hierbas que el arrojó.
Un tercer grado de relatividad es la comparativa entre grupos
pertenecientes a distintos países, por más que sus estadísticas estén homologadas
(homogéneas) para evitar comparar churras con merinas.
Y no digamos ya si la comparación nos obliga a tener en consideración
los contravalores en divisas o el factor tiempo: el precio de la moneda
constante con la corrección del IPC.
Pero hay más: es que la pobreza más que un
volumen de ingresos es un sentimiento
(o insatisfacción, o sensación) de carencia por relación a los que tienen más.
De donde se deriva que, con mínimos recursos, un “pobre” pueda sentirse
satisfecho con lo que tiene, si desconoce que hayan otros que tengan más que él.
De ahí que pueda decirse que un nativo en la selva, sin apenas recursos
económicos, pueda ser (y lo es) más feliz que otro (desconocido para él) con
muchos más posibles en la ciudad, el cual a su vez puede sentirse (y se siente)
pobre en relación con los que tienen más que él.
Todo esto no es un mero juego retórico sino que afecta profundamente a
los sentimientos de las personas. Hay mucho que matizar cuando se trata de
hablar de la pobreza.

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