domingo, 6 de diciembre de 2015

1124 (D 6/12/15) La pobreza es relativa

Se utilizan a menudo términos sobre la pobreza que significan algo totalmente distinto según el tema o el contexto de lo que se esté tratando.
      Se es pobre en relación con la riqueza. Por mucho que se incrementen los ingresos de los más necesitados, siempre tendrán menos que los que tienen más (parece una tautología) por lo que se mantendrán en su situación de “pobres”, por más que sus ingresos hayan aumentado en términos absolutos. Ese sería un primer grado de relatividad. Una relatividad que hace que, cualquiera que sea la igualdad/desigualdad económica, siempre habrá “pobres”, por la misma razón que siempre habrá “ricos”.
      Un segundo grado de relatividad se da en el umbral de la pobreza. Dado que ese límite lo marca la media (o el cuarto, o lo que sea) de los ingresos (o de la rentas), siempre habrá una media, por alta que fuere, por debajo de la cual habrá pobres de solemnidad. Pero el límite/umbral será distinto en dos grupos con rentas medias distintas: el más rico de un grupo puede disponer de menos recursos que el más pobre del otro. Lean, si no, a Calderón de la Barca:
                       …Habrá otro entre sí decía,
                       más pobre y triste que yo?
                       Y halló la respuesta viendo
                       que otro sabio iba cogiendo
                       las hierbas que el arrojó.
      Un tercer grado de relatividad es la comparativa entre grupos pertenecientes a distintos países, por más que sus estadísticas estén homologadas (homogéneas) para evitar comparar churras con merinas.
    Y no digamos ya si la comparación nos obliga a tener en consideración los contravalores en divisas o el factor tiempo: el precio de la moneda constante con la corrección del IPC.
        Pero hay más: es que la pobreza más que un volumen de ingresos es un sentimiento (o insatisfacción, o sensación) de carencia por relación a los que tienen más. De donde se deriva que, con mínimos recursos, un “pobre” pueda sentirse satisfecho con lo que tiene, si desconoce que hayan otros que tengan más que él. De ahí que pueda decirse que un nativo en la selva, sin apenas recursos económicos, pueda ser (y lo es) más feliz que otro (desconocido para él) con muchos más posibles en la ciudad, el cual a su vez puede sentirse (y se siente) pobre en relación con los que tienen más que él.

    Todo esto no es un mero juego retórico sino que afecta profundamente a los sentimientos de las personas. Hay mucho que matizar cuando se trata de hablar de la pobreza.

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