1. Transparencias opacas, paradoja o redundancia?
Al tiempo que protegen y esconden a su presidente, el de los "findes caribeños" a costa del erario público, los vocales del Consejo General del Poder Judicial se disponen a cambiar su reglamento para darle "transparencia" (¡?!?). Pero cómo se puede tener tanto morro? Al tiempo que se esconden de todo, este gobierno prepara una Ley de Transparencias, otro que tal baila, con el doble fin de blindar la máxima opacidad (las ratas no soportan la luz) y encima proclamar que "para transparencias, ellos". Viva la democrashia. Varios historiadores que vieron truncados sus trabajos por la decisión en Exteriores de rearchivar expedientes de más de 40 años, exigieron conocer el texto legal en que se basaban para declarar secretos tales documentos, a lo que se negaron a contestarles (por ser secreto). El historiador Carlos Sanz Díaz que investigaba sobre las relaciones hispano-alemanas entre 1970 y 1982 no tendrá acceso a los documentos que sí podrá manejar en Alemania. Así que "para reconstruir la historia de España, tienes que irte a Alemania". ¿Es o no es este país de cachondeo? Apunten algunos ejemplos: la propia nueva Ley de Transparencias cuyo proyecto ya hemos visto que es opaco, la prohibición al gobernador de España de que explique los problemas del sistema financiero, el bloqueo de la comparecencia del presidente del Supremo en el Congreso no sea que nos enteremos..., la mordaza con que abducen a una tv marciana para que no nos informe de lo que no conviene que sepamos, el reglamento del estamento judicial que impide nos informemos sobre jueces procesados o sobre sus gastos en Marbella los fines de semana caribeños, los tejemanejes en Bankia y con Rato no aptos para menores de 90 años, las medidas de recortes y reforma laboral que ya tenian pensadas y ocultas en la campaña electoral... Si la transparencia es propia de las democracias y la opacidad hace de escudo de los regímenes autoritarios, averíguese en cuatro segundos en qué regimen político nos vemos (silenciados).
2. El collar de brillantes
En un cuento francés (de Maupassant?) se relata la historia de una señora aburrida en edad otoñal que quiso vestir una joya fascinante para epatar en una fiesta al personal. Como no disponía de ella, le pidió prestada a una amiga un collar de brillantes y le lució de tal guisa que fue feliz a rabiar. Pero las dichas no llegan solas, y el coste de ésta fue que, habiéndola perdido, lo que le impedía devolverla, se entrampó hasta las orejas para comprar otro igual, o parecido, que tardó 10 años en pagar. Cuando pasado el percance le confesó su problema a la amiga que le había prestado el collar de brillantes, ésta quedó estupefacta y tardó en contestar: "pero si los brillantes eran falsos!". La crueldad de este relato podría paliarse con un añadido de final feliz: que la amiga se empeñara en devolverle el collar de brillantes de verdad para lucirlo en otra fiesta que la compensara del largo mal rato que había tenido que soportar. Adivinan a cuento de qué viene este cuento? (Chuleta: la crisssiiisss..., más falsa que el collar de Maupassant. Si al menos nos la devolvieran cuando la acabemos de pagar.)

3. Antón Castro, de profesión sus escritos
A Antonio Rodríguez Castro, escritor y periodista, coordinador del suplemento "Artes y Letras" de El Heraldo de Aragón, y entrenador del equipo de fútbol de Garrapinillos, a quienes lee relatos en los vestuarios, lo encontré antesdeayer, miércoles 6, presentando su último libro El Testamento de Amor de Patricio Julve (edit. Destino 1995, Xordica 2011) en la biblioteca de Calatayud. Lo leí de un tirón, cuando lo recomendable es digerir cada historia antes de devorar la
siguiente. Prolijo en daguerrotipos, son relatos amalgamados por el territorio, el Maestrazgo turolense, donde se cuenta cómo Margarita Urbino se despeña en plan Andrómeda sacrificada al monstruo de la barbarie, cómo el cántaro húngaro que se hace añicos con la boda, se recompone con el divorcio; o cómo la foto de Raquel-Medusa, de Patricio Julve, enamora letalmente a quien la mira; o los amantes de Teruel, digo de Mirambel, en versión de Julián y Pilar; o el humor negro de La Boda, o el genial fantasma y bien vivo bandido Juan Bautista Billoro parido en la mente de Clara en el Cuarto Pelado. Antón Castro, apuntadlo, un tipo anormal, por lo normal; extraordinario, por su sencillez; mendaz, porque amaga por aquí y se esconde por allá, para terminar metiendo la estocada hasta la cruz. Encantado de haberte conocido.
siguiente. Prolijo en daguerrotipos, son relatos amalgamados por el territorio, el Maestrazgo turolense, donde se cuenta cómo Margarita Urbino se despeña en plan Andrómeda sacrificada al monstruo de la barbarie, cómo el cántaro húngaro que se hace añicos con la boda, se recompone con el divorcio; o cómo la foto de Raquel-Medusa, de Patricio Julve, enamora letalmente a quien la mira; o los amantes de Teruel, digo de Mirambel, en versión de Julián y Pilar; o el humor negro de La Boda, o el genial fantasma y bien vivo bandido Juan Bautista Billoro parido en la mente de Clara en el Cuarto Pelado. Antón Castro, apuntadlo, un tipo anormal, por lo normal; extraordinario, por su sencillez; mendaz, porque amaga por aquí y se esconde por allá, para terminar metiendo la estocada hasta la cruz. Encantado de haberte conocido.

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