6 a 4, 7 a 6 (7-5), 6 a 7 (3-7), 6 a 7 (4-7) y 7 a 5 !!!
5 sets en 5 horas y 25' para ganar
Alcaraz con la pierna derecha inmovilizada desde las 2 h. y 50', cuando ganaba
los dos primeros sets y el tercero iba por delante con un marcador de 5 a 4. Un tercer récord
de duración en toda la historia del Open de Australia que no llegó superar al
vigente de 5h.53’.
Pero fue aquí cuando se lesionó: un
pinchazo en el muslo derecho que le immovilizó la pierna y le obligó a jugar
sin moverse de su sitio, solamente con el brazo. Pero Alcaraz aguantó. Volvió como pudo al banquillo,
cojeando, cuando acudió a toda prisa el fisioterapeuta. Y el cabrón del
ruso-alemán apremiando a la jueza para que no se perdiera tiempo. Cuando se
juegan millones no hay talantes deportivos que valgan.
El partido continuó y el estadio se venía abajo con el
público de pie y Alcaraz cojeando. Perdió lógicamente
el tercer set, el que llevaba ganando. Y el cuarto también. Y al quinto me fui
a desayunar, porque no aguantaba más y lo di por perdido. Pero Alcaraz aguantó
más que yo. Y ya algo recuperado, luchó el 5º set agónicamente…
… hasta que lo ganó, por 7-5. A ver
cómo se recupera ahora en dos días para jugar pasado mañana, domingo, a las 9
de la mañana, la final contra Sinner. (¿Dije Sinner? Pues no va a ser Sinner, porque en la otra semifinal Djokovic se lo ha quitado de enmedio: 38/24. Vaya día!)
La policía tuvo que frenar al público
que quería sacarlo a hombros (wishful thinking).
El próximo partido que jueguen estos
dos titanes (aunque uno más que el otro), Alcaraz debería salir con el brazo
derecho atado a la espalda y un parche en el ojo izquierdo. Lo mismo Zverev
sería capaz de protestar por intento de intimidación.

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