

Ganadora del premio a la Gran Mentira Estrafalaria del mes (GME):
A la nueva gorra del presidente Estrafalario:
TRUMP WAS (always) RIGHT ABOUT
EVERYTHING (even when he wasn't):
Trump tenía siempre la razón en todas las
cosas (incluso cuando no la tenía.)
Este nota cantamañanas destroza todo lo que toca. Retirando su ayuda a Zelenski alarga la guerra de Ukrania sine die. Ayudando a Netanyahu se hace cómplice del genocidio en Gaza y Cisjordania. Y encima se marca como objetivo que le den el Nobel de la paz. Por cierto que Netanyahu puede hacer lo que le dé la gana, incluso desoyendo al payaso americano, pues sabe que en todo caso se plegará a lo que el presidente de Israel tenga a bien decidir y haga.
Feijóo, otro que se apunta (desde
siempre) al postureo, a montar el número, a la mentira permanente y con descaro. Lo peor es que le
voten. El profesor Innerarity reflexiona sobre el tema y dice: Lo llaman “comunicación
política” a ese barullo de inexactitudes, falsedades, bulos, opiniones
infundadas, simulaciones y engaños. Y contemplamos impotentes cómo las
falsedades más obscenas benefician a quienes las difunden. Peor aún que la
deliberada desinformación actual es el entorno informativo caótico que nos
confunde y desorienta.
Al igual que el dogma religioso se impone ejerciendo una dominación
total sobre los fieles (el credo quia absurdum de Tertuliano), cuanto
más irracional sea mayor es el arraigo en la fe llegando a la sumisa abyección
de los creyentes (esto lo digo yo, no el profesor); pues bien, al igual
que la conexión con el creyente es una relación de dominio, en la política con la
mentira burda y descarada del político mendaz lo que se hace es una ostentación
de poder (esto sí es del profesor). Esto no justifica la mentira pero
explica por qué funciona. La fuerza de la mentira burda, no importa lo
exagerada que sea, deriva de que es invulnerable a toda crítica por evidente
que sea. Al creyente de los bulos no se le puede apear de su irracionalidad
porque su fe es simplemente una reacción contra la realidad que le rodea y que no satisface sus expectativas.
Suponemos que su entrega a la irracionalidad debe de proporcionar un placer
irresistible que los demás no terminamos de entender.
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