Al PP sigue
dirigiéndolo Aznar, nunca ha dejado de hacerlo. Su esbirro (y sicario en este
caso) Miguel Ángel Rodríguez es su mano derecha en la sombra, y todos los
dirigentes del PP han agasajado vilmente al verdadero jefe-puto-amo que maneja
la mentira como nadie: el falso accidente ferroviario del 11-M 2004 atribuido a
ETA, las falsas armas de destrucción masiva en Irak invadida el 20 de marzo
2003, y no vale la pena citar más porque toda su vida ha sido y es una gran
mentira.
Ahora Peridis nos lo recuerda en
incidencias tan diversas como lo es la persecución descarada (porque eso sí que
lo hace bien, el descaro) del Fiscal General del Estado por haberse atrevido a
desvelar, lo que otros hicieron antes, el delito confeso de la pareja de su
mimada Ayuso.

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