Tras los recientes y brutales atentados terroristas del 2001 nos introdujimos en una época en la que regresaron la tortura institucionalizada, el espionaje gubernamental, el control exacerbado y la limitación de libertades, incluida la de expresión. De todos los traumas que hemos vivido en este cambio de siglo el más sintomático es el del modelo de mercado. La transgresión de los códigos laborales, la frenopatía financiera y la llegada incontrolable de las nuevas tecnologías a nuestro entorno tradicional son los hitos que han reescrito la forma de vivir contemporánea. A ello hay que añadir el triunfo del comunismo político chino aliado al capitalismo económico que significó el arranque del siglo XXI.
Porque,
según David Trueba, “lo que nos
caracteriza es el poderío sin precedentes del dinero sobre todas las demás
facetas de la vida. La crisis financiera no trajo una corrección del sistema,
sino la sumisión completa de los agentes políticos y sociales bajo un poder que
los superaba, los dominaba y los ha terminado por acomplejar de manera
miserable. La llegada de los populismos autoritarios es tan solo la copia
democrática del milagro chino. Caminando hacia atrás es posible que veamos
dictaduras personalistas elegidas en las urnas pues entre los factores
económicos de más peso se han destacado la estabilidad, el autoritarismo regulatorio
y la exacerbación nacionalista. Tres virtudes que siempre encarnarán con mayor
tino las dictaduras que los regímenes libres. Para empezar, ahora ya no se
puede llamar dictadura a quien posee músculo económico y marca tecnológica
propia.”
Porque,
según David Trueba, “lo que nos
caracteriza es el poderío sin precedentes del dinero sobre todas las demás
facetas de la vida. La crisis financiera no trajo una corrección del sistema,
sino la sumisión completa de los agentes políticos y sociales bajo un poder que
los superaba, los dominaba y los ha terminado por acomplejar de manera
miserable. La llegada de los populismos autoritarios es tan solo la copia
democrática del milagro chino. Caminando hacia atrás es posible que veamos
dictaduras personalistas elegidas en las urnas pues entre los factores
económicos de más peso se han destacado la estabilidad, el autoritarismo regulatorio
y la exacerbación nacionalista. Tres virtudes que siempre encarnarán con mayor
tino las dictaduras que los regímenes libres. Para empezar, ahora ya no se
puede llamar dictadura a quien posee músculo económico y marca tecnológica
propia.”
Los franceses y alemanes
nos ganan en experiencia y eso redunda en nombramientos de cargos en la UE que
no representan la mayoría social. En el terreno político la fragmentación de
los resultados electorales de los partidos impide mayorías absolutas y requiere
de pactos que no saben negociar. Trapicheos, chalaneos, trileros, timos…,
cuando se trata de políticos los llaman “pactos”.

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