Los nuevos caníbales
Los animales carroñeros se
alimentan de despojos como lo hicimos nosotros antes de inventar la caza, pero nosotros
somos, además, caníbales,: ved, si no, a los políticos, que no sólo se
alimentan de carroñas sino que se depredan entre sí. Observen el espectáculo de
la política rubia que se tiraba de los pelos con fray Gallardón y que intenta,
cada vez que puede, segarle la hierba a su Presidente. Las pugnas soterradas e
intrigas palaciegas en los pasillos del aparato del poder, sea éste el
institucional o el de los partidos, ofrecen espectáculos cinegéticos tales como
el de la Cierva rubia con zapatillas de tenis coceando a la Leona de la
Secretaría General que se tira a la yugular del Cabrón ex-Tesorero Mayor mientras
éste cornea al rey León por las criadillas. Y Aznar vigilando las peleas desde
el burladero mientras Arenas hace de mono sabio en el arenal (tras entrenarse
en el albero: el hipopótamo Chaves conserva las cicatrices).
Como guerras intestinas que son, todo
lo que tragan (tanto en sapos como en metálico) lo metabolizan por lo grueso y
lo delgado, con ácidos letales como aliño, para terminar defecándolo con heces
hediondas que han anegado el país, acompañadas de fanfarrias flatulentas que
nos están ensordeciendo. Un efecto perverso de su connivencia entre ellos es la
no convivencia con todos los demás. Pues tales peleas cainitas les impide
ningún tipo de consenso: ni el político, porque, montados en la
mayoría absoluta, creen que no lo necesitan; ni el interno, pues ya ni los suyos creen
en su propio gobierno, salvo los que comen en su mano (los barones escapan de Rajoy como de la
peste para evitar salir en las fotografías con él, dada la proximidad de
elecciones locales y supranacionales); ni con los
ciudadanos que le gritan que se vayan de una vez. La distancia que les separa de
los ciudadanos es la misma que les distancia de la realidad. Y si el término
“consenso” viene de cum sensu (con sentido común, lo
sensato), su ausencia delataría que practican la política de la insensatez.
El revuelo en que se han sumido tras
el mal rato que pasó la Leona-portavoz tratando de explicar que no era sueldo
el sueldo del Cabrón en “simulado diferido”, ha derivado en múltiples y
variadas comparecencias de espontáneos portavoces cuya función se la pasan de
unos a otros como una patata caliente. Y así se esconden Cospedal debajo de la
mesa y Arenas debajo de la cama, mientras le tiemblan las piernas a González
Pons tanto como los labios a Carlos Floriano o a Alfonso Alonso, que ya no
sabemos el papel que le ha tocado a cada uno en esta denigrante estampida.
P/D: Me llega de los lectores esta convocatoria por la red : Marcha contra MONSANTO el próximo 25 de mayo en Madrid y Barcelona en protesta por su intento de monopolizar el aprovisionamiento mundial de semillas transgénicas del melón y del brócoli. Podéis registraros en http//goo.gl/65vZO.



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