lunes, 1 de abril de 2013

641a (L 1/4/13) Delenda memoria

Delenda memoria
Si su memoria tenía que ser borrada de los anales de la historia, o su recuerdo pudiera servirnos de escarmiento para que jamás volviera a ocurrir lo que nunca debió ser, el caso es que este tema del "borrado o no borrado" se discutió durante décadas (como ocurrió con su antecedente Franco). Mil años después de su muerte, todas las noches de difuntos, tras las campanadas de las doce, se le sigue escuchando el mantra cantinela: “… y en el interés general de todos los españoles y españolas, como quieren todos los españoles y españolas, seguiremos aplicando la reforma laboral y la única política que podemos hacer, porque es la que tenemos que hacer, para el crecimiento económico y la creación de empleo, las cuatro y cuarto vienen después de las cuatro y diez, porque es la única política…, la única política…” Y aquí se encasquilla en un bucle sin fin que se apaga poco a poco hasta el año siguiente. Dicen las malas lenguas que esto era lo que estaba repitiendo en el momento en que falleció. Aunque otros aseguran que la maldición de su santa compaña gallega seguirá con nosotros hasta tanto seamos capaces de borrar su recuerdo no sólo en los papeles y las lápidas, sino en nuestra memoria emocional y cognitiva.
      Los hubo que escupieron en su tumba. Si el escrache argentino (identificación de los políticos corruptos incluso en su ámbito privado) viene del francés cracher (“escupir”, según le recuerda a Maruja Torres), la saliva necesaria a estos efectos se recarga con el desprecio y el esputo con el asco de las fosas sépticas de Bárcenas, Sepúlveda, Mato, Gürtel, Camps, Roldán… Un escupitajo, por favor, y que dios se lo pague, llegó a pedir algún desalmado.


            Y ya que estamos con el tema del escrache, no puedo dejar de reproducir un texto de El Diario, Zona Crítica, de Javier Gallego, creo, que me mandan de la red y que reza así:

Nos habéis perseguido a todos. Primero fuisteis a por los jubilados pero como vosotros tenéis la jubilación asegurada, no os importó hacerles daño. Después fuisteis a por los enfermos, los discapacitados, los dependientes y como vosotros no tenéis problemas de dinero, no os importço cargar a las familias con un peso que no pueden soportar. Entonces fuisteis a por los funcionarios, los médicos, los profesores. Fuisteis a por nuestra sanidad y a por nuestros colegios porque vosotros tenéis los vuestros asegurados. Protestamos y no os importó enviarnos a los antidisturbios a que nos hicieran daño.
No os importó que hubiera millones de parados y fuisteis también a por ellos. Les quitasteis un pedazo de lo poco que les queda y les gritasteis que se jodan en mitad del Parlamento. Y empezasteis a jodernos a todos los demás, a la cultura, a los mineros, a todos los contribuyentes. Fuisteis a por todos nosotros y no os importó hacernos daño para no hacérselo a los vuestros. Los bancos vinieron a por nosotros y vosotros nos quitasteis los cuatro cuartos que nos habían dejado en los bolsillos. Ellos nos robaban, vosotros hacíais negocio con nuestro dinero. Volvimos a protestar y nos disteis la espalda de nuevo.
No queríais ver cómo la gente saltaba por las ventanas o se colgaba del cuello. Los bancos que nos habían puesto la soga iban a por los que menos tenían y les dejasteis hacer. Dejasteis que se aprovecharan con las preferentes de los más indefensos y vulnerables y jamás perseguisteis a los timadores. Dejasteis que algunos se quitaran la vida angustiados por su desahucio. Les empujasteis al vacío sin mover un solo dedo y permitisteis que pelotones de policía siguieran sacando a la gente de sus casas a empujones. Podríais haberlo evitado pero seguíais mirando para otro lado.
Los jueces españoles y el tribunal europeo han decretado que las hipotecas españolas son ilegales y abusivas y a ninguno de los dos les habéis hecho caso. Miles de personas en la calle y un millón y medio con su firma, os han pedido parar esta sangría y habéis tratado de escaparos de ellos. Nos disteis unas medidas insuficientes que no sirvieron para nada y ahora nos volvéis a ofrecer un simulacro de solución en diferido. Os pedimos pan y nos dais migajas. Os pedimos ayuda y nos dais antidisturbios. Os pedimos que nos echéis una mano y nos la echáis al cuello.
Ahora van a por vosotros y reclamáis que os amparemos pero ya no quedamos casi ninguno que lamentemos lo que os pueda estar pasando. Os toca sentir lo que sienten los perseguidos. Ahora nos pedís la justicia que vosotros nos habéis negado. Invocáis la democracia que habéis destruido y el respeto que no nos tenéis. Exigís que se respeten los derechos que no habéis respetado. Llamáis terroristas a los que os persiguen pero sois vosotros los que los habéis aterrorizado. Nos llamáis golpistas mientras nos moléis a golpes. Hay que ser muy miserable para llamar acosador al acosado.
Seguid así. Seguid dando la espalda a la realidad, seguid llamándonos criminales en lugar de ciudadanos. Seguid aumentando la pobreza, la desigualdad y el paro. Seguid dejando que a la gente la estafen, la echen a la calle y los ladrones anden sueltos. Seguid haciendo un escrache masivo a la población y acabaréis sufriendo un escrache masivo y violento. No es una amenaza, es una advertencia de lo que, desgraciadamente, podría pasar.
Ahora solo van a por vosotros pero mañana irán a por vuestra seguridad, la seguridad que les habéis negado, y a por vuestros privilegios, a por el dinero que les habéis quitado, los coches en los que huís de nosotros, las casas que tenéis y que ellos han perdido, el bienestar que les habéis arrebatado. Querrán infligiros el mismo dolor que les habéis causado. Y a nadie le importará si os hacen daño porque el daño que habréis hecho nos habrá anestesiado a todos. Serán tan violentos como lo habéis sido vosotros. Se saltarán tantas leyes como vosotros habéis violado. Serán peligrosos porque están desesperados. Y serán incontrolables porque no tendrán nada que perder.
Vosotros se lo estáis quitando todo. Vosotros sois los responsables de lo que os pase. Os lo merecéis. Vosotros no sois las víctimas, sois los culpables, sois la causa de los escraches que estáis padeciendo. Vosotros sois el escrache de este país. Le habéis hecho un escrache a esta democracia hasta obligarla a huir por patas. Nos habéis hecho ecsraches cada vez que nos reuníamos en las plazas y en las calles. Le habéis hecho decenas, cientos de escarches, a los ciudadanos a golpe de porras, recortes, insultos y decretazos.
Sois vosotros los que permitís el acoso a los ciudadanos de una banca miserable que impone una ley injusta. Sois vosotros los que dejáis que miles de familias sean humilladas delante de sus vecinos, que sus casas sean señaladas con una cruz de "desahuciado" en la puerta, que queden marcados como parias y excluidos, que ancianos, niños, enfermos y gente sin recursos estén sufriendo la derrota, la violencia policial y la vergüenza pública. Sois vosotros los que lleváis más de cuatro años haciéndonos un escrache tras otro, los que lleváis años huyendo de los que ahora os persiguen, los que estáis empujando a miles de personas por un barranco por el que os acabarán arrastrando, los que estáis provocando una pobreza, un odio y una desesperación que puede acabar estallando ya.
Si dejáis que eso ocurra, recordaréis el último verso del poema de Niemöller: “Cuando vinieron a buscarme, no había nadie más que pudiera protestar. Nadie protestará porque os estaremos persiguiendo todos.

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