Simplemente catetos
Segeda
era una aldea ibérica en el actual valle de Perejiles, bajo la
sierra Vicor, en el límite de Mara y Belmonte, a 12 kms de
Calatayud.
En el año 154 adne,
por razones varias que no vienen al caso, se adelantó el inicio del
calendario romano de las idus de marzo al primero de enero. En esa
fecha tomaba posesión el cónsul de turno e iniciaba la campaña
militar para acrecentar su patrimonio personal. Ese mismo año las
legiones romanas acabaron con la rebeldía de Segeda (que acuñaba
monedas y tenía bodegas y observatorio astronómico para medir
los solsticios), arrasándola por haber desobedecido a Roma al
incumplir el pacto de no amurallar el recinto ibérico. Los
supervivientes escaparon a Numancia donde se refugiaron y sufrieron un nuevo asedio.
La coincidencia de ambos sucesos, el cambio del calendario y el
saqueo de Segeda, permitió a los arqueólogos y doctos profesores
universitarios responsables de la restauración de sus ruinas afirmar
sin rubor que la toma de Segeda fue la causa del cambio del
calendario romano! Ahí es ná!
Para acallar las
sospechas y mofas de los críticos que no podíamos comulgar con
ruedas de este molino, hace dos años trajeron a Mara, en las idus de
marzo, a un profesor de Historia de la Universidad de Zaragoza,
suponemos que aleccionado al efecto, para que confirmara oficialmente
la osada propuesta sobre dicha coincidencia. El profesor resultó ser
mínimamente sensato, y si bien confirmó que, en efecto, el año que
cambiaron el calendario fue el mismo que arrasaron Segeda…, y al
decir esto la sonrisa de los responsables del recinto se les salía
por las orejas, no obstante…, no obstante…, decir que “el
cambio del calendario tuvo lugar con motivo de Segeda, sería algo
excesivo”. Y a pesar del chasco, los arqueólogos de Segeda no se
pusieron rojos ni se escondieron debajo de la mesa. Es más, al año
siguiente publicaron los folletos repitiendo que el cambio del
calendario se debió a Segeda. Y este año, también.
Tierra de Goya y
Buñuel, resulta penoso leer cada día en los medios que Zutano
(famoso) pasó un día por Huesca y se tomó un refresco con la prima
de mi cuñado, o que el arzobispo de Teruel ha estado nominado para
el Papado, o que la serie de tv que gana en audiencia tiene un
coguionista que es sobrino de un aragonés. En Aragón no estamos
infectados del “catetismo” meningítico de vascos y catalanes,
conocido como nationalismus soberanus gravis gravis. Nos hemos quedado en
simplemente catetos.


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