lunes, 25 de marzo de 2013

635 (L 25/3/13) Simplemente catetos

Simplemente catetos
Segeda era una aldea ibérica en el actual valle de Perejiles, bajo la sierra Vicor, en el límite de Mara y Belmonte, a 12 kms de Calatayud.
       En el año 154 adne, por razones varias que no vienen al caso, se adelantó el inicio del calendario romano de las idus de marzo al primero de enero. En esa fecha tomaba posesión el cónsul de turno e iniciaba la campaña militar para acrecentar su patrimonio personal. Ese mismo año las legiones romanas acabaron con la rebeldía de Segeda (que acuñaba monedas y tenía bodegas y observatorio astronómico para medir los solsticios), arrasándola por haber desobedecido a Roma al incumplir el pacto de no amurallar el recinto ibérico. Los supervivientes escaparon a Numancia donde se refugiaron y sufrieron un nuevo asedio. La coincidencia de ambos sucesos, el cambio del calendario y el saqueo de Segeda, permitió a los arqueólogos y doctos profesores universitarios responsables de la restauración de sus ruinas afirmar sin rubor que la toma de Segeda fue la causa del cambio del calendario romano! Ahí es !
Para acallar las sospechas y mofas de los críticos que no podíamos comulgar con ruedas de este molino, hace dos años trajeron a Mara, en las idus de marzo, a un profesor de Historia de la Universidad de Zaragoza, suponemos que aleccionado al efecto, para que confirmara oficialmente la osada propuesta sobre dicha coincidencia. El profesor resultó ser mínimamente sensato, y si bien confirmó que, en efecto, el año que cambiaron el calendario fue el mismo que arrasaron Segeda…, y al decir esto la sonrisa de los responsables del recinto se les salía por las orejas, no obstante…, no obstante…, decir que “el cambio del calendario tuvo lugar con motivo de Segeda, sería algo excesivo”. Y a pesar del chasco, los arqueólogos de Segeda no se pusieron rojos ni se escondieron debajo de la mesa. Es más, al año siguiente publicaron los folletos repitiendo que el cambio del calendario se debió a Segeda. Y este año, también.
          Tierra de Goya y Buñuel, resulta penoso leer cada día en los medios que Zutano (famoso) pasó un día por Huesca y se tomó un refresco con la prima de mi cuñado, o que el arzobispo de Teruel ha estado nominado para el Papado, o que la serie de tv que gana en audiencia tiene un coguionista que es sobrino de un aragonés. En Aragón no estamos infectados del “catetismo” meningítico de vascos y catalanes, conocido como nationalismus soberanus gravis gravis. Nos hemos quedado en simplemente catetos.

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