No es tan mala la rutina
(Canto a la Pereza)
Irene Vallejo nos informa que rutina viene de “ruta”, y ésta de
“rota”, pues en su origen el vocablo designaba el desbroce del camino (ruptura,
aventura) para hacerlo transitable y duradero. Y sin embargo, al referirse la
rutina a lo explorado, lo conocido, parece algo indigno de los valientes y de
los esforzados. Pero la aventura, el riesgo, sólo puede ser puntual,
anecdótica, excepcional, ya que si fuera continua el estrés resultaría
insoportable y, fueran o no reales los peligros a los que nos expusiéramos,
terminaríamos paranoicos.
Así que admitamos que lo conocido, lo familiar, lo
rutinario, no sólo es conveniente para nuestro bienestar y felicidad, sino que
es necesario para poder vivir en paz. Lo conocido y familiar nos tranquiliza,
mientras que la sorpresa, la novedad, por agradable que sea, siempre va unida a
un temor, una cierta hostilidad, una amenaza de peligro. Ya sé, ya sé, cuánto
tememos al aburrimiento. Y la rutina cotidiana la asociamos a la modorra, al
sofá-bol, la inactividad. Pero qué queréis que os diga? que donde esté la casa
de uno… Si yo me canso sólo con ver correr a los atletas en la tele en las
pruebas de los 100 metros libres.


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