Fue en La Garriga? hace
años. Querían reducir la población gatuna a base de capar (o eliminar?) gatos.
Cuantos más gatos se quitaran de encima menos gatitos llenarían las calles
mañana, supongo que era eso lo que pensaban. Cuando les hice ver que castrando
gatos no se reduce la tasa de natalidad gatuna, sino que eso SOLO se consigue a
través de las gatas, estuvieron un buen rato riéndose al percatarse de lo
burros que habían sido al tiempo que no entendían cómo no se habían percatado
del disparate en que habían incurrido.
Ahora viene el cabeza de chorlito, o
cerebro de mosquito (sin ánimo de insulto, sólo de diagnóstico) del ministro
del Interior que argumenta "racionalmente" (sabrá este descerebrado
lo que es racional?) que "los matrimonios gays no garantizan la permanencia
de nuestra especie" (o dijo pervivencia?). El mismo error que en el
Ayuntamiento catalán de La Garriga hace ya años, el mismísimo. Supongo que los
píos meapilas prefieren perpetuarse mediante la pederastia o el celibato,
quizás por aquello de que así se aseguran que estén todos salidos
Además del problema de superpoblación que ya sobrepasamos con 7.000 millones,
con su tesis aquí expuesta el ministro del Interior merecería serlo de
Educación y Ciencia. Más que nada por hacer más homogéneo, si cabe, el equipo
de gobierno.

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