El cerrojo alemán
¿Recordáis los comentarios que nos merecen los alemanes que han impuesto la política de austeridad a ultranza en toda Europa?
Si en España es urgente liberarnos de este gobierno, en Europa es necesario
desatarse del banco alemán, presidido por el austérico Jens Weidmann, de nefasta memoria. El Banco Central Europeo fue, y sigue siendo,
diseñado por el Bundesbank, con los dos objetivos prioritarios alemanes:
mantener estables los precios e imponer el equilibrio presupuestario. El miedo
patológico alemán a la inflación se hace más creíble si sabemos que los bancos
alemanes no quieren soportar devaluaciones de monedas nacionales de los países
prestatarios. Y así, los “euros” europeos no son tales, sino que son unos
extraños euros nacionales, como lo prueba la prima de riesgo (diferencias en
los tipos de interés según cuál sea el Estado prestatario). Y al no permitirse
a los bancos centrales nacionales emitir moneda ni al BCE emitir euros sin
límite (lo que convertiría los euros nacionales en un verdadero euro europeo),
el euro falso resultante es una trampa asfixiante que ahoga las finanzas y la
economía de los países periféricos. El corsé “alemán” (hoy europeo) es un
máximo del 2% en el IPC (precios del consumo), del 3% del PIB (producto Interior
Bruto) como máximo en el déficit presupuestario, y un máximo del 60% del PIB
para la deuda pública. Lo cual nos ha convertido en fontaneros de chapuzas
tapando los chorros de escapes por aquí para que estallen de inmediato por allá.
Y no damos abasto. Lo increíble es que lo hayamos aceptado. Y sigamos en ellos
después de 3 años de profundo fracaso y de daños irreversibles en la masa
laboral. Algo que a este gobierno neocom le ha servido como excusa para aplicar
otra política disparatada, la de privatizar hasta el aire que respiramos, a fin
de enriquecer a la elite extractiva lo máximo posible en el mínimo de tiempo. El
absurdo de imponer la estabilidad alemana mediante una inestabilidad global. Mientras
lo disimulan bailando danzas sajonas tiroliroliro…
Lo recordáis? Bueno, pues seguimos igual.

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