1. Humanismo
La excesiva especialización de la época moderna impide la existencia de humanistas que sepan ver la realidad global. Es difícil encontrar hoy día un Leonardo de Vinci o un Goethe que puedan expresarse en temas tan aparentemente distantes como la Física, la Poesía, la Pintura o la Teología, que sirvan tanto para un roto como para un descosído. Las Humanidades se fueron al carajo con las sociedades democráticas, no sólo por la masificación, tan denostada por el patricio Ortega y Gasset, sino también por ser consideradas elitistas al haberse dado en las antiguas clases de poder, con las que se las asociaba. Y sin embargo hoy tenemos que replantearnos hasta qué punto se puede hablar, y ahondar, en la democracia sin contar con la recuperación de las Humanidades. 2. Goticismo
Aunque el gótico, como estilo arquitectónico, es el clímax de la espiritualidad (yo lo interpreto como un último esfuerzo de sacar la oscura tumba del subsuelo para iluminar la tumba-templo con la luz solar, pero esa es otra historia), en sus orígenes los godos, bárbaros, eran la manifestación de la barbarie por ser quienes dieron el último empujón al imperio romano. Y a estos orígenes se remonta la subcultura “gótica” que nació en Londres en los 70 con el rock y ahora se reafirma en su configuración lúgubre, en un contexto de negros vampiros, monstruos y pesadillas, reproducido en las películas de terror, como Crepúsculo, y con cierto aire de Marilyn Manson. Las muñecas zombis, fabricadas por la firma Mattel, que son las ocho Monster High descendientes de míticos monstruos, han barrido el mercado eliminando a las barbies ante la fuerte demanda de las niñas que, con tacones, medias de rejillas, trajes ceñidos y micro-minifaldas, adelantan su adolescencia a los 11 o 12 años. Estas muñecas de negro llevan mechas, labios exuberantes, ropas ajustadas, cicatrices y vello que obliga a depilarlas constantemente. Dado que la oferta no cubre la fuerte demanda, Toys’r’s o El Corte Inglés restringen las compras por persona para evitar su reventa en el mercado, donde llegan a pagarse por 3 veces su valor (por ejemplo en Internet), que es de 24,99€.
3. Lacombismo
Y ya puestos a informar sobre corrientes, subculturas, modas, o estilos, el francés Benjamin Lacombe ha irrumpido, con 25 libros ya, en el mercado editorial con ilustraciones anti-Disney de cuentos clásicos que muestran una Blanca Nieves demacrada y con ojos saltones perseguida por cuervos o una Bella Durmiente cadavérica, que es como él se la imagina. La editorial infantil agraciada es Edelvives. Cuando pintó una bruja con la cara de la hija de una amiga, sin brazos ni piernas, ésta no se disgustó: “bueno, al menos puedo rodar”. Comparado con Tim Burton, Lacombe ve al americano más burlesco y a sí mismo más simbólico. En breve atacará con la animación de la película La novia cadáver, “que es su universo”.
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