1. Yo no voto (Pero ustedes no me fallen)
En la viñeta de El País del día 5 de octubre, de Peridis, Rubalcaba se trabuca al pronunciarse por unas medidas de incentivo para crear empleo en lugar de los recortes de los coj..., bueno, eso. Que siga por ahí. En "su favor", y dado el pesimismo a que inducen las encuestas, E.Gil Calvo le anima a repetir las gestas del barón de Munchausen, el que cabalgaba sobre una bala de cañón o escapaba de las ciénagas tirando hacia
arriba de su propia coleta, a saber: aceptando desde ya pública-mente su derrota el próximo 20-N, proponiendo un programa, como si ya hubiera perdido, desde la oposición, y a ver qué pasa. Cabe de todo. Porque elegir para votarlos entre éste que va de perdedor (en las encuestas) y los bocazas de los Pons, de los Montoro, la Cospedal, la Soraya y, si me apuran, hasta el mismo Rajoy…, qué quieres que te diga? Cito a Almudena Grandes: “Cospedal no recorta, sino que ajusta, para garantizar el futuro del sistema. Al escucharla la carcajada se congela, y duele. Nos hemos acostumbrado tan deprisa al cinismo, a la demagogia…, que ya tenemos agujetas en los músculos del escándalo. La crueldad de esta crisis, que no es una crisis, desborda sus consecuencias para desviar nuestra percepción de la realidad: lo que importa es cómo conviven las cifras, no las personas.” 2. Otro guión frustrado
No sé por qué me he acordado de la propuesta que me hizo un funcionario de la cárcel de Sevilla para darles un taller de guiones de cine a los reclusos. Me encantó tanto la idea que la amplié y le propuse que colaboraría con los presos para que redactaran un guión, lo representasen, grabasen, montasen y proyectasen. Y hasta, por qué no, lo presentasen a un concurso donde cupiera. Es más, le sugerí una sinopsis de guión: “un preso, entre temeroso, incrédulo y sorprendido, recibe un papel, unas llaves y una bolsa, del alcalde la cárcel. Se inclina, sin sorna, ante él con una ligera reverencia, agradecido, y en un plano general se aleja por un pasillo donde se van cerrando las puertas de hierro tras de él. Sale a la calle, p.p. de la cara deslumbrado por la luz, y con la mano por visera inicia su andadura hacia no sabe dónde. Al cabo se para, duda, y se da la vuelta. (Quizás un plano recurso de paso de tiempo.) P.P. aporreando la puerta de la cárcel para que le abran”. No debió de gustarles. Porque no me hablaron más de ello.
3. El museo de Pablo Serrano,
3. El museo de Pablo Serrano,escultor aragonés, duplicada su capacidad al coste de 28,3 mills. €, en su mayor parte se exhibe vacío. Es como si un virus-araña hubiera devorado sus entrañas dejando sólo la cáscara hueca, seca, sin vida. Es algo peor que lo de los aeropuertos de Ciudad Real y Castellón, sin aviones, pues antes nunca los tuvieron. Al silencio interior le ha sucedido un estruendoso eco.

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