1. Silogismo:
(como si la política tuviera algún gramo de racionalidad)
(como si la política tuviera algún gramo de racionalidad)Hay que ser analfabeto para votar al PP.
Y dado que al PP le vota una mayoría,
Luego una mayoría de los votantes son analfabetos.
(Porque si la gente que les vota tuvieran capacidad de discernimiento suficiente para apreciar los disparates y mentiras con las que nos bombardean continuamente, no podrían votarles, salvo los elitistas, católicos practicantes, clasistas y neoliberales.com que son los que realmente comulgan con esos esquemas. Hay analfabetos que no saben leer, los que sabiendo leer no leen, y los que no perciben las inaceptables contradicciones de un partido cínico y desvergonzado que miente y calumnia porque ha aprendido que con chulerías se consiguen votos. Pero que la mayoría, a pesar de todo eso, les sigan votando...)
2. Carta abierta a los dos candidatos:
en su favor quiero informarle que, por pura generosidad mía, siempre le he concedido el beneficio de la duda. Quiero decir que siempre le he creído capaz de ser una persona decente, equilibrada, ecuánime, moderada, digna de dirigir un partido conservador del que todos, partidarios o no, pudiéramos sentirnos orgullosos, pero que el estilo impuesto por Aznar y sus Aguirres, Cospedales, Pons, Trillos, Montoros..., le obligaban a jugar el penoso papel de un energúmeno desequilibrado que nunca representó del todo bien. Y eso le salva. Pero lo tendrá que confirmar recomponiéndose como debe, rodeándose de personas sensatas como parecen serlo Gallardón, Basagoiti o Feijóo, y expulsando de su entorno a los secuaces del tirano impresentable, ahora que parece que ya puede imponerse tal cual es usted, o tal cual creemos que puede y debe ser. Ese día seguiría sin votarle (no voto a nadie) pero podría sentarle a mi mesa con agrado. Se da cuenta de que el rechazo general a los políticos, a todos, se debe especialmente a los que, hasta ahora, se han venido comportando como ustedes?
Sr. Rubalcaba,
me ha caído siempre bien. Pero no tanto como para votarle (no voto a nadie). Acabo de leer su promesa de aprobar la "dación en pago" para cancelar los créditos hipotecarios, gravar a los bancos... y recortar el arrogante privilegio de la Iglesia católica de registrar a su nombre los bienes que les da la gana hacerlo. No está mal, pero es insuficiente. Si tiene lo que hay que tener en estos tiempos que corren y corrige su promesa electoral ampliando el recorte de privilegios eclesiásticos a todas las exenciones que disfrutan, sin más, y obligándoles a contribuir al Fisco como les corresponde a los parásitos, soy capaz de levantarme de mi silla de ruedas (mental) y salir a votarle. Se lo prometo.
3. Futuro del 15-M
De la mano de Vicente Verdú, Zygmunt Bauman nos alecciona sobre el futuro del 15-M: o se institucionalizan (estructuran) o se evaporan. Sin líderes, sin canalizar sus propuestas y con una extensión horizontal ilimitada, el 15-M, tan justo como oportuno, es un arrebato dionisíaco. Pero lo emocional -y más si hierve- o se evapora o se enfría. Por eso el 15-M es episódico, un espectáculo, un carnaval colorido que acaba en sí mismo. Todos estamos de acuerdo en lo que no queremos, pero no coincidiríamos en lo que queremos y mucho menos en cómo deberíamos conseguirlo. Bauman dixit. Es su punto de vista. Y, como todos, puede llevar parte de razón. O mucha. Pero yo voy a seguir manifestándome con ellos. Aunque sólo sea por la emoción. Pues el corazón tiene razones que la razón no comprende.


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